Lo femenino diverso equilibrador: Descolonizando las desigualdades genéricas
14. En el Capítulo 31: Capyama Impone su decisión
Collquiri desea desposar a una mujer, se enamora y conquista a Capyama, se acuestan. Él la conduce a su tierra de Yansacocha. Sus parientes no lo saben, la buscan, con gran llanto se preguntaban adónde habría ido. Un hombre de los yampilla llamado Llucahua les contó: « Su hija se ha convertido en una huillca poderosa. Nada le falta. Tiene marido »( Taylor, 2011, p. 131). Cuando la encontraron, muy encolerizados dijeron a Collquiri: «¿ Por qué nos has robado a nuestra hija, a nuestra hermana? ¿ Tu eres quien nos la ha hecho buscar en todas las comunidades hasta el cansancio? Y añadieron: Ahora ordenamos que vuelva con nosotros »( Taylor, 2011, p. 131). Collquiri les invoca: «¡ Padre, hermanos!, les respondio Collquiri, ¡ con mucha razón me riñes por no haberte hablado a ti, padre, antes de haberme llevado a tu hija! ¿ Qué te daré, casas o prefieres chacras, llamas, hombres para servirte, cháhuar, oro, plata? ¿ Qué deseas?»( Taylor, 2011, p. 131). No aceptaron absolutamente nada. Al contrarío quisieron que su hermana volviera. En esa circunstancia en la que la comunicación y el acuerdo entre varones se vuelven inviables, habla Capyama « Yo no quiero volver. Ya me cansé de todo mi corazón »( Taylor, 2011, p. 132) Es decir, es ella finalmente quien tiene la potestad sobre su vida, una decisión que respetarán sus parientes masculinos. La historia concluye con los padres aceptando su decisión
A lo largo de este recorrido, donde se destaca la presencia femenina en sus diferentes protagonismos y estrategias( Gráfico 2), encontramos que las descripciones hechas por los españoles de ese tiempo están teñidas de los prejuicios de entonces, que parten de su manera de entender y valorar a las mujeres de su propio territorio. Imponen formas de poder ajenas a las lógicas ancestrales, las mismas que fueron perseguidas. Si bien las prácticas incas, al solicitar a los pueblos bajo su influencia, bajo la metáfora de que el Inca pedía hermanas, les daban niñas, ya habían iniciado la apropiación del cuerpo de las mujeres para el servicio de los rituales al sol o para entregarlas como parejas a los miembros de la élite local, perdiendo esas mujeres la libertad de la que gozaban en sus pueblos. Las mujeres tenían el control de la salud y la sabiduría necesarias para reproducir la vida material y espiritual de su sociedad.
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