Congreso Yauyos (Final) | Page 330

Christopher Heaney
sayo de 2015 de Frank Salomon, cuando se dio cuenta de que la máscara podría ser en realidad un huayo.
4. La formalización del Proyecto Huayo
Al darse cuenta de que la máscara descrita en la correspondencia podría ser un huayo, el autor se puso en contacto con el Dr. Frank Salomon, quien se mostró entusiasmado ante la posibilidad de colaborar en su estudio. Esa colaboración iba a comenzar a principios de 2020. Ese trabajo se pospuso cuando la pandemia mundial de Covid-19 cerró los museos del mundo e infligió tanta miseria a Estados Unidos y Perú. En 2022, sin embargo, el autor tuvo la oportunidad de regresar al Perú, e hizo planes para visitar el Río Rímac en compañía del paleopatólogo Dr. Guido Lombardi y el arqueólogo Bradymir Bravo, quienes habían colaborado previamente en la investigación sobre la colección de Tello y Hrdlička de restos humanos en Huarochirí( Lombardi y Bravo 2021).
Antes de esa visita, Heaney y Salomon describieron el posible huayo a la bioarqueóloga Dra. Tiffiny Tung, que investiga la legibilidad de la violencia y el ritual en los restos humanos andinos( Tung, 2012). Tung aceptó unirse al proyecto y ayudar en su localización y eventual estudio en las colecciones del Smithsonian. La Dra. Sabrina Sholts, Conservadora de Antropología Biológica del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, puso en contacto a Heaney, Salomon y Tung con el Dr. Chris Stantis, investigador postdoctoral del Smithsonian, y Stantis utilizó los registros de archivo ofrecidos por Heaney para localizar la aparente máscara en la colección. Stantis la evaluó y documentó visualmente, tomando fotografías de los cuidadosos orificios de sus sienes, confirmando que se trataba de una máscara. Heaney llevó esta investigación y las fotografías a Huarochirí y se las mostró a Bravo, que reside en Huarochirí.
En ese momento, los investigadores habían discutido la utilidad intelectual de emprender una investigación bioarqueológica sobre el huayo— estudios isotópicos del colágeno óseo, apatita del esmalte y establecimiento de la cronología mediante datación por radiocarbono; análisis isotópico del componente inorgánico del hueso y los dientes—, pero no la habían emprendido. Y ello por dos razones.
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