El rebelde de Huarochirí
Enterados del hecho, el virrey envió al capitán Francisco de Carbajal Vargas y Alarcón para aplastar a los alzados en armas. Pero, surgió la figura de Sebastián Francisco de Melo, un astuto militar, convertido en minero, residente en su mina llamada « Nuevo Potosí » en la zona de Yauli, por entonces, estos lugares pertenecían a Huarochirí. Francisco de Melo, logró sofocar la rebelión, aprovechando los litigios que sostenían los diversos curacas de los pueblos vecinos, a los que les envió cartas falsas, avivando los rencores, recelos y desconfianza entre ellos y antes que llegasen los militares enviados por el virrey; Francisco de Melo, había logrado frenar las luchas libertarias. Aprovechando su gran habilidad, estaba enterado del comportamiento social de cada uno de estos pueblos, sus divergencias. Franco de Melo, daba buen trato y confianza a sus operarios que resultaba ser muy raro entre los españoles, por ese buen carácter tenía muchos compadres y comadres; y valiéndose de sus amistades, sembró la desconfianza y desinformación entre las comunidades. Escribió varias cartas dirigidas a los curacas indígenas de los pueblos. Con la ayuda de una viuda forastera que odiaba a los rebeldes por haberse comido sus ganados y llevado sus hijos, Melo hizo llegar a Lahuaitambo la carta dirigida a Langa, y lo mismo hizo con las demás cartas, dejando cada una de ellas en el pueblo de su rival más cercano y confiando en que los pleitos y desconfianzas mutuas rompería la unidad del levantamiento. Empezó con la captura de Juan Pedro, uno de los líderes principales de la rebelión, apresaron a su líder, llevándolo hasta Lima; luego vino la traición y captura de los líderes como Francisco Ximenez, capturado por los mismos comuneros en la Huaranga de « Checa »; así pudo Melo quebrar la resistencia y reunirlos para que presencian las ejecuciones de siete líderes rebeldes y las respectivas mutilaciones de los cuerpos y como era costumbre española, colocaron las parte cercenadas en los caminos de los pueblos pacificados.
Melo se valió de su conocimiento y dominio del quechua para escribir cartas engañosas y maquiavélicas, tanto en español como en quechua y también del conocimiento de María Micaela, sobre los quipus. A continuación, expongo un poco la estratagema de Franco de Melo, narrado por Frank Salomon( 2006), que dice:
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