Congreso Yauyos (Final) | Page 270

Frank Salomon
Huarochirí parece confirmarlo, pero queda la pregunta: ¿ son meras leyendas para justificar la apropiación de tierras abandonadas por razones hasta ahora desconocidas que la arqueología no ha podido comprobar?» Así pregunta la arqueóloga Jane Feltham( 2009, p. 100) después de investigar profundamente la arqueología de la chaupi yunca de Sisicaya, supuesto escenario de un triunfo Checa yauyo( Feltham, 1983; Taylor, 1987, p. 158-159, p. 188-189, p. 206-207). Sánchez Borja( 2000, pp. 143- 145) opinó que « Avillay, Chamallanca y Anchucaya [ en la chaupi yunca del Lurín ] … evidencian una presencia serrana— yauyo— a modo de centros religiosos » y no fortificaciones. La misma Feltham( 2005, p. 141) concluyó que « Hay más pruebas arqueológicas de una cooperación continuada por la mezcla de cerámica en las excavaciones y en la superficie » El avance inca y conquista de Pachacámac dejo estructuras y un camino arterial( Negro, 1989) entrelazados con edificaciones y cerámica domésticas serranos con costeños( Cornejo, 1995, p. 19).
La arqueología reciente( Chase, 2015; Hernández, 2016) sugiere que las mito-historias de ati y yauyo-yunca cubren una cronología breve y reciente, pronto supeditada a la hegemonía inca. Dentro de esta cronología corta es difícil de distinguir etapas, pero debemos prestar atención a la observación de Rostworowski en 1978( Cornejo, 1995), quien asoció la evidencia geológica de frecuentes huaycos en la chaupi yunca con la « lluvia roja y amarilla » de Pariacaca. Hipotetizan que los yauyos depredaban primeramente los asentamientos vulnerables por aluviones, y sólo después a las tierras altas.
Las leyendas de conflicto armado con los yuncas resultan más creíbles en referencia a ciertos sitios del valle Lurín bajo, donde el recurso codiciado por los serranos no eran cocales de chaupi yunca sino lomas costeras con vegetación estacional. Estas habrán sido la última periferia de la expansión yauyo, donde se encuentra arquitectura serrana con restos de instalación militar. En Pueblo Viejo-Pucará, a 15 km de Pachacámac en el área llamada Chilca por la fuente quechua, Makowski( 2002) encontró restos de la producción de porras y almacenamiento de proyectiles de honda.
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