Congreso Yauyos (Final) | Page 254

Carla Hernández
reducción. El expediente termina con una nueva solicitud del Procurador, de que la gente de Calaguaya pasase a la jurisdicción de Chorrillos en lugar de Huarochirí.
Este podría ser el final de la historia. Las comunidades de Calaguaya y Chatacancha trataron de encontrar un modo de volver a sus antiguas tierras usando las lógicas del sistema colonial español, y finalmente fallaron en su intento. Sin embargo, a pesar de la orden de Saavedra, reconocemos que lograron muchos de sus objetivos, mientras que tuvieron que renegociar otros. En 1636, encontramos cuatro pueblos en esta zona que se encontraban bajo la jurisdicción de la doctrina de Sisicaya, que habría sido fundada diecisiete años antes: Santo Domingo de los Olleros, San Pedro de Matara, San Cristóbal de Chatacancha, y San Francisco de Calaguaya. Un nuevo debate surge en esta etapa: Sisicaya era un punto bastante inconveniente para muchas de estas comunidades. El antiguo cura de Sisicaya, Alonso de Osorio, propuso dos opciones: que Chatacancha y Calaguaya fueran a misa en el pueblo de Olleros, manteniendo a la gente de Matara en Chorrillos, o que simplemente los cuatro pueblos dependieran exclusivamente de Chorrillos. Huarochirí como lugar de doctrina y mítico punto de origen de las comunidades había sido excluido de la ecuación.
No es hasta 1655 que Santo Domingo se vuelve cabecera de la doctrina que agrupará como sus anexos a Calaguaya, Chatacancha y Matara. Durante la visita eclesiástica realizada en 1666, Luis Fernández de Herrera es recibido en Santo Domingo por su propio cura, Andrés de la Cueva. Durante la visita, no acuden a las iglesias de los pueblos anexos por ser la temporada de lluvias, volviendo los caminos bastante peligrosos. Sin embargo, de acuerdo al cura, las iglesias se encontraban en buen estado. Huarochirí emerge de nuevo como un antagonista cuando en 1692, el cura Joan Francisco Marquez, presenta un caso contra el cura de Huarochirí que se habría estado apropiando de los tributos de la gente de Calaguaya, notando que aunque eran originarios de esta doctrina, « nunca han administrado los sacramentos a dichos feligreses por haberlo hecho los curas que fueron del Chorrillo hasta la erección de la referida ». Aunque no sabemos cuál fue la resolución del conflicto, el visitador Francisco Alfonso Garces anotó en su informe ese mismo año que la iglesia de Santo Domingo se encontraba en muy buenas condicio-
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