Congreso Yauyos (Final) | Page 250

Carla Hernández
características inusuales de la plaza también podrían ser comprendidas si consideramos el muro como un eje articulador del espacio y previo a la construcción, y no solo como subsumido en las lógicas de las plazas inka.
De ser este el caso, considero que debemos repensar las plazas inka desde una perspectiva que enfatice no solo las implicancias de una política imperial. He argumentado previamente que esta lectura nos lleva a repensar uno de los espacios más significativos de la política provincial Inka como dependiente de espacios que ya eran ritualmente importantes en las lógicas espaciales articuladas por la mitología en torno a Pariacaca( Hernández Garavito, 2020). Una persona participando en las ceremonias realizadas dentro de las plazas de Canchaje no habría podido evitar ver las continuidades al mismo tiempo que las innovaciones, y podría de modo sencillo también entender la nueva infraestructura Inka conectada al afloramiento rocoso y al muro como la formalización de lo ya existía. Esta lectura por naturaleza sería ambigua; sin embargo, esto sería una ventaja antes que un problema si consideramos el modo en que los espacios comunes y mutuamente legibles entre las prácticas locales y las estrategias imperiales podrían haber sido integradas a las narrativas de la gente huarochirana, antes que pensarlas como una transformación completa. En este sentido, propongo que los mitos, prácticas, y espacios huarochiranos tuvieron la capacidad de expandirse e integrar las lógicas espaciales inka de un modo que permitiera proteger su existencia y continuidad.
4. Una iglesia en Calaguaya
En este segundo caso de estudio, me centro en el programa de investigación que estoy actualmente desarrollando, enfocándose en la parte sur de Huarochirí, en el actual distrito de Santo Domingo de los Olleros. En las primeras décadas de la invasión española, las distintas regiones andinas fueron divididas entre encomenderos con miras a explotar la mano de obra de la población indígena, y eventualmente parroquias, que proveían a la invasión de una justificación ideológica por medio de la evangelización( Wernke, 2013). En la segunda parte del siglo XVI, con la llegada del Virrey Francisco de Toledo, el gobier-
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