Steiner va a reivindicar una República contraplatónica porque a través del arte – ya sea como autores o como espectadores- aprehendemos la “ experiencia del sentido creado ”. De entre todas las artes va a destacar la música , subrayando con ello el sentido del oído , la actitud de la escucha , que supone atención y espera , frente al sentido de la vista privilegiado por los griegos , como observamos en las metáforas de la luz como forma de conocimiento . Para Steiner la melodía es el supremo secreto del hombre y su comprensión trasciende los límites del lenguaje lógico-racional , pues como el mismo autor afirma , refiriéndose al Tractatus : “ Los límites de mi lenguaje no son los límites de mi mundo ”.
Esta “ ciudad secundaria ” es un lugar para artistas , no para críticos , pues se pretende suprimir los mediadores , el análisis , examen y valoración de las obras de arte , otorgando primacía a la experiencia estética vivida y recreada , a la experiencia del significado sentida . Steiner defiende una “ hermenéutica creativa ” frente a la crítica valorativa , para poder excluir de la παιδεια de la “ ciudad secundaria ” los metatextos , el texto sobre otro texto , la literatura secundaria . Para él la auténtica hermenéutica del arte es la “ ejecución ”, la realización , la representación , que pone en acto el significado . En literatura , teatro , música , poesía , pintura ... la acción de significar se lleva a cabo en la ejecución de la obra misma , al ponerla en acto , no al razonar conceptualmente sobre ella . La ejecución de la obra de arte conlleva un aspecto de responsabilidad en un triple sentido ; moral , espiritual y psicológico , un compromiso con el significado , puesto que el ejecutante se implica él mismo en la puesta en acto , en la interpretación : “ la interpretación debe ser en grado sumo vivida ” ( Steiner , 2002 , p . 22 ). El significado se halla en la “ vivencia ”, en la puesta en acto . Para Steiner la intelectualidad sólo es una isla en el océano de la faceta creativa del hombre .
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2 . El estatus ontológico del arte y las humanidades
Las artes en sí mismas constituyen un acto crítico en un doble sentido : crítica de la vida y reflexión sobre la herencia y contexto al que pertenecen . La crítica desde el interior del arte mismo , la crítica vivida , hace del texto pasado una presencia presente . El crítico , el intérprete está recreando el mensaje de la tradición , para lo cual no hay equivalente académico . La crítica desde el interior del arte no destroza las formas , sino que las va reescribiendo unas sobre otras ; se trata de una “ hermenéutica creativa ” y , por tanto , responsable . El rastreo de la génesis del significado en arte se lleva a cabo a través de los bocetos del artista , diarios , notas ... que permiten traducir la materia acabada en sentido . Para Steiner “ las mejores lecturas del arte son arte ” ( Steiner , 2002 , p . 29 ), la hermenéutica creativa no distingue entre texto primario o secundarios , pues todas las críticas son al mismo tiempo fuentes . Autor e intérprete son “ reflejos ”, reflexivos sobre lo precedente , sobre la herencia ; lo cual supone una reproducción internalizada , un volver a pensar , un recrear ; pues sólo a fuerza de estilo se penetra en la esfera del texto primario .
Nuestro autor se pregunta por el “ estatus ontológico ” de las artes en una actualidad donde prolifera el “ texto secundario ”, el “ digesto ”, frente al encuentro y la apropiación íntimas y personales con la obra . En una época donde los mass-media homogeneizan la temporalidad , de tal manera que todos los instantes tienen el mismo