encuentran entre las más avanzadas del mundo.
A veces la diferencia la marca la protección legal que
se le puede otorgar a los ciudadanos, más allá de los
beneficios adicionales.
tienen las jornadas laborales más extensas del mundo,
seguidos de Grecia, uno de los países de Europa con
peor déficit.
Por ejemplo, los trabajadores en el Reino Unido tienen
el derecho legal a un período de preaviso de una
semana, por los dos primeros años de servicio, y una
semana adicional por cada año de trabajo posterior a
ese momento. Los mexicanos, además de trabajar las jornadas
más largas, también están sujetos a uno de los
regímenes vacacionales más mezquinos del mundo:
sus vacaciones mínimas pagas legales son de menos
de 10 días, lo mismo que ocurre en Nigeria, Japón y
China.
En Italia, si una empleada se acaba de casar no puede
ser despedida en el primer año de su matrimonio, a
menos que sea por casos de mala conducta como
robo o violencia. Sin embargo, el país que actualmente puede servir
mejor como ejemplo de unas políticas de trabajo
centrales anticuadas y de una filosofía laboral
negativa es Japón.
Son muchos ejemplos más que se pueden citar, que
llevan al dato más lamentable, y es que múltiples
estudios han demostrado que los países de ingresos
bajos y medios tienden a trabajar más horas (y con
menos beneficios “especiales”) que sus contrapartes
más ricos. Es ya sabido que el país nipón tiene un problema con
la "muerte por exceso de trabajo", algo que no solo
está expresado por las estadísticas sino también por
el hecho de que el idioma japonés tiene una palabra
para este tipo de fallecimiento: karoshi.
Se ha demostrado una y otra vez que la cantidad
de horas laborales no da resultados equivalentes en
calidad, sin embargo, muchas naciones no se han
dado a la tarea de implementar cambios efectivos a
sus legislaciones.
Según la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE), los mexicanos
(2.225 horas/año) y los costarricenses (2.212)
El promedio de 1.713 horas trabajadas por año en
Japón no está entre las más altas del mundo, pero
más allá del número, existe la sombría realidad de que
el país no cuenta con una legislación que estipule un
límite máximo de horas semanales y no hay ningún
límite para las horas extras.
Sólo durante el año 2018 se registraron más de 2000
muertes asociadas al karoshi, una cifra que ha ido en
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