Chubasco en Primavera Nº 6 | Page 9

M: Soy de defensores. Porque yo en realidad soy de Boca, siempre fui de Boca, pero mi barrio es Núñez. J: Claro, y antes que ser de River... M: No, no solo no era de River, sino que le tengo un rencor infinito, y para mí fue toda una prueba de infancia vivir en un entorno totalmente riverplatense. O sea, yo fuera para donde fuese pasaba por la cancha, la veía. Y así como hay quien cultiva el amor, que se yo, vos sos de Boca, vivis en Brandsen y Del Valle Iberlucea y tu templo está ahí, y te asomas por tu ventana y lo ves, a mí me pasó lo mismo pero con la carga valorativa contraria. Cultivar el malestar o el rencor. J: Aparte es terrible, porque por lo menos desde Zona Norte, el Belgrano, Lugones, siempre pasa por ahí, siempre lo ves. M: Cuando venís por Libertador, la rotonda esa que tiene el monumento de los 400 años de la ciudad, tenés que torcer la cabeza para no ver. Pero además yo vivía ahí, vos podés no mirar un día que pasas. Pero no mirar no es mi actitud, mi actitud es mirar con rencor. No lo evito. Cuando vengo por la Lugones, claro que miro, y aprieto los dientes. De hecho cuando era chico, aprender a andar en bici sin manos, para lo que necesitaba obviamente un espacio más abierto para practicar, yo me iba ahí, al playón de River, que ahora está cerrado. Pero eso implico una especie de maceración cotidiana de rencor y de malestar. Entonces mi anclaje futbolístico con el barrio del que soy, pasó a ser defensores. J: Claro, para querer algo del barrio. M: Porque yo viví ahí hasta los quince años, no puede ser todo antagonismo. De ahí viene un poco todo eso. Además cuando yo tenía doce o trece, no me dejaban ir solo a ver a Boca, a los catorce recién yo empecé a tener la autorización de mis viejos, para ir solo a la cancha. Entonces a los doce, trece, empecé ir a defensores porque era lo que quedaba cerca, iba caminando. Suponían mis viejos, por error, que el fútbol de ascenso era más tranquilo, cosa que en realidad es absolutamente al revés. Vas una, vas dos, vas tres, te encariñas y te hacés hincha. Y dura... Cuarenta años después. J: ¿A todos los partidos? M: Voy bastante, bueno a los que no voy es porque no estoy, algún viaje por laburo. Recuerdo que fui a Mataderos una vez, contra Nueva Chicago, en el ochenta y... dos. Y Boca, te acostumbra a ser