Varios meses. Ya pasaron. Seguro. Tengo que concentrarme porque ya estoy
errando a cómo articular las palabras. Trato de cantar pero me hace sentir como
un demente, y además tanto me atemoriza que vengan que me agarra una especie
de tic. Ya me torturaron más de una vez, con su ingenio psicopático
1° Método de Tortura:
-
Sellar la boca de la víctima con alguna cinta adhesiva de modo que no
quede orificio para respirar por allí.
-
Asegurar su cuerpo y así no permitir movimiento alguno y por lo tanto
sensación de encierro y claustrofobia.
-
Reforzar esta sensación colocando a la víctima en una habitación tan
oscura como el sótano más oscuro de una casa de infancia.
-
Colocar delante de este alguna sustancia cuyo olor sea sanamente
corrosivo, o sea, no lo mate.
-
Esperar durante una hora o más, hasta que a la víctima le chisporroteen
los ojos y aún así no le queden lágrimas para llorar.
- Retirar y servir, tirar en una celda.1
La primera vez, por más de dos semanas no pude alimentarme, aunque sí consumía todo el agua. En mi caso particular comenzaron poniendo una especie
de perfume sumamente fuerte, se sentía vainilla, pero a la vez me ardía en todo
el cerebro todo. Luego fueron aumentando la acidez del olor, y la última vez no
alcanzaron a acercarme cuando un vómito fue hasta mi boca y allí se quedó,
latente, contenido por la cinta que no deja pasar nada de nada de nada.
La segunda vez que volví, les pregunté por qué lo hacían y no emitieron palabra.
Solamente fuera de la celda los escuché reír. Me los imagino desde entonces
carcajeando cínicamente todo el tiempo, y (si tengo agua) lloro de la risa
pensando en el momento en que su jocosidad sea tapada por la sangre en sus
cuerdas vocales mientras les quiebro sus cuellecitos tortoruradores con un tren
rojo y blanco.
Tres veces lograron que les ruegue mi muerte.
En todas las ocasiones lo mismo.
Último método de tortura:
-
Un disparo. Al aire. El caño hirviente aún en mi espalda.
-
Una cuenta regresiva desde cinco.
-
Mi grito de “¡¡NO!!” antes que llegue a tres.1
Ya voy a tener el valor de suicidarme con su mano, y si así es, esta será la última
nota.
Joaquín Rodríguez
1
En el original, separado por barras.