Chubasco en Primavera Nº 6 | Page 4

Ley Ferroviaria
Es húmeda pero luminosa la celda que me asignaron. Supongo que se quedaron sin oscuras, porque los que están en las cercanas, aúllan por un mísero rayo luminoso. Me decidí a escribir esto para no perder la imagen de la realidad que todavía tengo, y poder volver a leer este papel cuando me encuentre perdido en mis sensaciones. Para eso guardé una nota por las que me avisan lo importante, y algún amigo que por ahora es anónimo me alcanzó una lapicera por el agujero en la pared, donde entra la luz. Rojo y blanco, en franjas, es el color que me envuelve en este recinto hipnotizante, rojo y blanco, para recordarme todo el tiempo mi crimen. Una bicicleta, el andén, el apuro y la cárcel. Todo tan rápido que no llegué a ver rostros siquiera, y mientras me llevaban escuché el verso condenatorio:“ Recordamos que no está permitido circular con bicicletas por los andenes” Y luego el sentenciante:“ Cualquier violación será penada por la ley de Ferrovías”. Lo recuerdo como un mantra. Me apretaron las muñecas con precintos y aunque al principio sentí una quemazón aberrante, cesó cuando la sangre dejó de llegarme a las manos. Me llevaron a la estación de Don Torcuato( según una placa que lo dice en la pared Este) y todavía amordazado me tiraron en este antro. Unas horas después entraron por primera vez“ los encapuchados”, con sus pasamontañas( no podían ser de otro color) rojos y blancos, me sacaron el trapo que me apretaba en las mandíbulas y cortaron los precintos. Mientras trataba de reanimar el movimiento de mis manos, me tiraron un pan y me dejaron un bol con agua.
Cerraron la puerta y repiten esa rutina desde entonces. No sé el tiempo que llevo acá, solo me fue avisado por nota que el juzgado ferroviario no autorizó mi extradición a Argentina( aunque Argentina está a un metro de la pared de mi celda). El juicio, según decía la nota, estaba planeado para tres años después de mi detención. Mis compañeros presidiarios ya se volvieron locos( lo sé, sus gritos no son cuerdos, sus cuerdas vocales vibran incansables) y es que en esta prisión no hay derechos humanos ni de ningún tipo. Un guantánamo privado. ¿ Guantánamo es público?, ¿ Acaso no forma parte de un país que está gobernado por empresas? Me estoy quedando sin papel. Nunca me torturaron, por ahora. Pero sé que las máquinas que han inventado con este propósito superan por mucho al mejor tren en circulación.“ Impunidad en sus actos” no es el nombre correcto.“ Hijos de puta” está muy cargado de subjetividad. Ya tendré que esperar otra nota para continuar el relato.