Chubasco en Primavera Nº 6 | Page 31

inando así y se va de la película. Hay alguien que se le ocurre y se va, no es que lo ves irse, que sería por la puerta, abre y se va. Se va de tu vista, eso hoy puede ser una regla que en su momento fue una ruptura de la regla. Lo cual también nos devuelve a la libertad. ¿Qué es filmar como quiero? Es entablar subordinaciones o traiciones, fidelidades o rupturas de las reglas. En este momento hicimos un parate, Martín nos leyó “El tiro de gracia” de su libro de cuentos “Cuerpo a tierra”. El video de su lectura está disponible en el siguiente enlace de Youtube, y recomendamos escucharlo: https://www.youtube.com/watch?v=cAi1ADrY9NQ M: Justo entró con lo de la libertad, ¿Viste? ¿Elige o no elige? T: Claro la decisión, el corte. Una pregunta, cuando escribís, por lo que comentaste se entiende que es con papel y lápiz, ¿Tenés algún rechazo frente a la tecnología? M: No, no me gusta nada más, no lo llamaría rechazo porque sería como un principio. No es exactamente que no me gusta, cuando hablábamos del placer y de escribir, para mi es también un placer físico, me gusta sentir la lapicera. No solo pensar la historia y elegir las palabras. El teclado de la máquina no me da placer, no me gusta especialmente el juego de los dedos en las teclas, me encanta dibujar letras. Incluso a veces tengo ganas físicas de escribir pero no tengo nada para hacerlo, solo las ganas. Por eso me gasté los cien pesos en el cartucho Lamy, me gusta el trazo. T: ¿Y tenés algún ritual al momento de sentarte a escribir? M: En cualquier lado. A mí me gusta mucho estar en los bares, pero no necesariamente para escribir. ¿Por qué no estamos en mi casa ahora? Porque a mi me gusta estar más acá, para escribir me pasa lo mismo, vengo acá o algún otro bar, me siento y escribo. Ni siquiera es un “Ritual de escritura”, porque para leer también vengo al bar, para encontrarme con gente también. Acá dejé de venir a ver fútbol porque Boca perdía, incluso vine en partidos chotísimos, porque dije “Ahora gana”, y empataba. Por eso no lo vengo a ver. Pero fuera de eso, hace no menos de veinte años que no escribo en mi casa. T: ¿Y no te abstraes en el lugar más solo de tu casa? M: No, me distraigo yo, a mí mismo. Para mí el bar tiene la ecuación perfecta porque estoy solo, y a la vez hay gente. Hace unos años fui a parar a Berlín, un mes en una residencia para escritores y traducto-