la relación entre literatura-aburrimiento-entretenimiento, no es Saer.
Porque si yo tuviese que responder sobre Saer, en términos de aburrimiento o entretenimiento, quizás debería responder que me aburre.
Solo que no lo leo con expectativa del entretenimiento, sino del deslumbramiento del lenguaje, que me lo da.
D: Si, yo cuando hablaba de eso, quería más bien decir que a veces no se
da la posibilidad de poder experimentar algo diferente. ¿Nunca te pasó
que alguien te dijo “No vayas a ver esto” o “No leas esto porque es una
cagada”? Y vos quizás no lo leíste, y te perdiste una maravilla.
M: Si, pero mi medida es esta, hacer hablar al que me dice eso un poco
más, o hablar uno un poco más, porque “Cagada” o “Maravilla”... Ni
hablar que uno elige después con quien habla, por ahí tampoco hay que
escucharme a mí. Ahí es un problema de compatibilidad, no es que yo
tengo razón. Yo, por ejemplo, voy a ser el peor consejero del universo
para el que busca entretenimiento en la literatura, porque le voy a decir
“Saer”, agarra “La Mayor”, que son veinticinco páginas que narra como
un tipo está en la cocina y sale al patio, y se pega un tiro, o más bien, me
lo pega a mí. Sería muy mal consejero en esos términos, el asunto está
en ver que entiende uno por “literatura”, “cine” o lo que sea, y discutir las
distintas concepciones. Por ejemplo, en el cine y en relación a lo que vos
decías, cada vez más uno verifica en las salas del cine, porque yo además
veo cine en la sala del cine, porque en mi casa no me concentro. Ya no
puedo ver, no puedo estar quieto tanto tiempo, sentado. En el cine estoy
obligado. En mi casa pongo pausa todo el tiempo y retomo. Además no
se ve así la película hago otra cosa, me acuerdo que tengo que llamar a
mi vieja, y a la vez la película está hecha para ser vista entera.
En las salas de cine u