Chubasco en Primavera Nº 6 | Página 21

quizás porque nunca lo logré, que llegar al arco y saludar debe ser genial, y lo del escritor me parece que tiene una carga de fantasía, que para mi manera de vivirlo no es el verdadero objeto de pasión. Sino que el hecho de escribir, a mí me gusta mucho, e ir a ferias y todo me gusta mucho, pero porque me gusta hablar mucho de literatura, y dar clases. Pero no me veo a mi mismo como “Acá estoy entrando yo, el Escritor”. No entiendo eso. Creo que puede haber otra trampa en el deseo ahí, porque evidentemente mi prevención tiende a ser eso, no es “Cómo limita mi libertad”, es “Cómo se trampea un deseo”. J: Creo que mismo en Puán, está mucho esta imagen. Hay una frase conocida tuya, creo que en varios cursos. Es esto de: “A letras uno va queriendo ser escritor, lo forman para ser crítico y sale siendo profesor”, pero vos sos el que pudo llegar a ser las tres cosas. M: Claro, lo que pasa es que nunca me pienso como escritor, y ahí menos. En todo caso es una advertencia que uno hace por honestidad, yo a los veinte, veintialgo, no estaba escribiendo. ¿Ustedes todavía están pudiendo escribir o ya quedaron esterilizados? Y en la cara de angustia de unos cuantos, decís “No, claro, están paralizados”, porque hay un efecto paralizante. Yo lo viví, y me parece adecuado comentarlo en alguna clase para que cada cual lo piense y lo vea. Para mí la idea de que alguien quiera ser escritor y entonces entra a la universidad, me ofrece dudas. ¿En qué clase de escritor estás pensando? ¿Cómo crees que cinco años de carrera universitaria te van a hacer escritor? Así como quien se hace ingeniero, bueno, salvo Macri. Vas a la universidad, estudias cinco o seis años, sos ingeniero. ¿Cómo suponer que algo así, tan mecánicamente, podría pasar con un escritor? Los pasos son mucho más complejos por suerte. Planteo eso para que cada uno se interrogue como me lo interrogo yo. J: Si, creo que casi todos, le hicimos también una entrevista a Silvia Jurovietzky, y ella nos contaba esto mismo, de cómo cuando entrás a letras te das cuenta que todo lo que escribías era muy feo, el choque. Uno conoce textos y autores que nunca había a veces siquiera escuchado, y tiene al menos un poco ese efecto. M: Me parece que es una buena puesta a prueba de las posibilidades de ser escritor.