Chubasco en Primavera Nº 6 | Page 17

J: Claro, esta idea de que“ Se equivocó de carrera”, ¿ No tiene derecho? Tiene diecinueve años. M: Y a la vez, como podemos ver, no siempre podemos presuponer un sujeto del deseo constituido, ¿ Ven que apenas empezamos a avanzar, esta premisa en la que suponíamos un sujeto deseante dado, y nos planteamos el problema de la libertad, nos muestra que problemático es el campo del sujeto que desea? Uno no siempre sabe, en general no sabe, cree que sabe y no sabe, tiene que elegir y todavía no puede. Claro, entonces una vez más no es ya la historia del que quiere estudiar algo y no lo dejan, que sería el estudiante típico de los límites a la libertad,“ Quiero ser músico” y me reprimen, que eso ya suena a Capusotto. Si no me obligan a elegir y no sé. Estoy condenado a la libertad, obligado a elegir y no sé. En el caso de la literatura, para mí es un buen ejemplo de cómo eso, que en la práctica concreta de la escritura y la lectura promete una libertad muy plena, a la hora de la elección puede ser bastante problemática. No sé tú historia, pero cuando uno dice“ Voy a estudiar letras” la familia se agarra la cabeza. Y si sos varón... Otra vez, hay como un horizonte machista que no deja de estar presente, y que es que en el fondo se considera que una mujer“ Quizás se casa bien con un hombre que la mantiene” entonces estudia letras, y da algunas clases. Para una“ minita” puede estar bien estudiar letras. Cuando el varón en quien ya se piensa en términos machistas como“ Pater Familias”, el que va a mantener la casa, el que va a pagar la olla, estudiando literatura... Entonces, la literatura por una parte promete un reino de libertad, por otra parte es una de las primeras elecciones... Yo si sabía que quería seguir letras, para mí no hubo dudas. Un poco por esto que comentaba al principio, que hay un puñado de cosas que adquirí de muy chico y nadie me las toca. Pero esa fue justamente una instancia.“ Yo quiero seguir letras”“¿ Pero de qué vas a trabajar?”“ No sé, sé que quiero seguir letras”“¿ Y cómo vas a hacer?, y“ La guita”. Bueno, justamente entré a esa dimensión social, y la literatura queda en el lugar exactamente contrario al de la libertad. Porque después cotidianamente, ya que pagan muy poco casi todo lo que uno hace, efectivamente ahí aparece un impedimento. J: Y también, si alguien quiere ser“ Escritor”. Suponiendo que tiene el apoyo de la familia, se sienta adelante de una hoja, empieza a escribir con todo el cariño del mundo, y si a nadie le gusta lo que escribe a esa persona se le cortó toda la libertad de vivir de eso.