otro ámbito donde ese “Como si” pueda ocurrir, incluso a mí me gusta
mucho de la literatura, que como su materialidad es el lenguaje, y su
soporte material es relativamente accesible, está al alcance de la mano,
frente a otras prácticas artísticas más complicadas, qué se yo, artes plásticas llegado al caso, un cineasta. Hasta que el cineasta adquiere esa posibilidad de libertad expresiva... Bueno, hay que ver si es la que vos querés,
porque si la que vos querés tiene un helicóptero que se estrella contra un
edificio tenés que conseguir el edificio, el helicóptero y ¡la posibilidad de
romper las dos cosas!
D: Yo estoy en eso, haciendo un corto
M: ¿Viste? Los condicionamientos son terribles.
D: Y cuanto más expectativas tengas vos. Quizás a veces es mejor hacer
algo más simple y bien hecho.
M: Y posible, claro porque es un arte que está mucho más condicionado.
En la literatura podés hacer, en ese sentido lo que quieras. Hacer que
una persona se siente y que un helicóptero se estrelle es igual. Para la
literatura es igual. Tenés que producir vos tu propio verosímil para que
eso ocurra, pero después podés hacer ocurrir cualquier cosa. Entonces efectivamente desde el punto de vista narrativo, lingüístico, verbal,
ideológico, no sé digamos, los límites son los que impone la propia
lengua o los que impone la propia literatura. Si vos escribís un soneto,
bueno, “Elijo las reglas”. Porque también la libertad supone una discusión sobre la concepción de la libertad que se tenga. O es “La falta de
reglas” o “la posibilidad de maniobrar al interior de ciertas reglas”, o de
“Elegir las reglas”. Si yo digo: “QUIERO escribir un soneto” y expreso en
esos términos mi deseo y mi voluntad, esas reglas que después me van a
limitar las estoy eligiendo. Para no pensar que el verso libre es más libre
que el soneto. Es más libre si alguien lo elige, ¿Y si alguien elige el soneto? ¿Si la elección de su libertad es el soneto? ¿El supeditarse a reglas?
T: La responsabilidad frente al deseo, frente a la letra dura, bueno,
parece por como lo estamos escuchando de vos, el deseo, la libertad y el
escribir son una instancia en conjunto.
M: En mi caso absolutamente, y de hecho vuelvo a decir, a mí me desconcierta: ¿Qué otro impulso puede haber para dedicarse a la literatura
y a la escritura que el deseo de hacerlo y el placer que te procura? No da
otra cosa. Plata no da, el prestigio que da es bastante... ¿Cómo decirlo?
Formal. Es prestigio en decir “Que bárbaro, es escritor”, pero digamos,