C(h)arácter Vol 1 March-April 2013 | Seite 62

C(H)ARÁCTER Desde ese día, Mercurio se paseó todos los días por el frente de la ventana del cuarto de su amor, pasando así años, incluso tal vez siglos o milenios, hasta que por fin, lleno de valor, el joven pero viejísimo Mercurio, el cual no había muerto aún porque el amor hacia ella lo mantenía vivo, le propuso que se escaparan, y ella sin dudarlo aceptó Luego, en una noche triste y melancólica, con una hilera de trapos amarrados, los cuales él pasó a ella por la ventana, descendió con equilibrio y salió del palacio. Se montaron en gigantes bestias y llegaron a un lugar, el cual llamaron “Tierra”, pero era triste y desolado. Entonces Mercurio decidió tomar un poco de la belleza de su planeta para proporcionarla a la tierra, pero sin querer, sus cuentas fueron erróneas, pues pasó tanta belleza y tanto amor a la tierra que ya nada quedó en Mercurio. Asimismo, condenados todos, murió Mercurio, pues ya había vivido el amor que necesitaba su alma para poder descansar en paz. Ío murió fel iz con él, siendo así enterrados en la tierra, y marcando cada uno un lugar: el sur y su respectivo polo, Mercurio; y el norte con su respectivo polo, Ío y en cuanto a su padre, nunca nadie lo recordó. Fue olvidado... y dejado en Mercurio por siempre, condenado a vivir allí en pena, por haber prohibido un amor Ese día arribó abruptamente una cantidad absurda de criaturas, las cuales se encargaron de aprisionar a cada una de las personas en una prisión imaginaria con sus propios recuerdos, prohibiendo así el amor y el recuerdo. Luego, ya cuando se había establecido totalmente el terrible estandarte de la luna y la perpetua oscuridad,- y ambos individuos recapacitaban aquella historia, llegaron nuevos soldados de Arragmed-, y tras varias horas de lucha en las cuales Giba y Ogiba recibieron un arduo entrenamiento se fueron a dormir Día de Júpiter, el quinto Despertaron, ambos, el clima era terriblemente frío, pero esto no impidió gastar un poco de energía para producir comida artificial directo de las entrañas de Giba. Mientras tanto, comiendo, Giba se dirigió a su amigo humano, y le dijo -Verás hace tiempo, cuando mi imperio era joven y la vida era efímera para cada una de las personas y seres, pasó algo maravilloso. Júpiter, quien era el rey más poderoso del séptimo universo, cayó en cuenta de algo, algo terrible, triste y profano. Ya nadiee de los que había conocido antes estaba vivo. Ya que la vida de ellos era mortal, terminaba, y la de él era infinita, por ende jamás terminaría. Estaba condenado a vivir por siempre sentado en su trono. Entonces un día se aburrió. 62