CE 233 CE 233-Julio 2019m | Page 48

El caso de Colombia La estrategia Colombia “Crea 2030”, propues- ta por el gobierno del presidente Ivan Duque, está impulsando una transversal para posicio- nar las industrias culturales en el centro de la agenda de desarrollo. La misma se construyó con el propósito de presentar un conjunto de políticas públicas que apunten a consolidar la economía naranja como un sector estratégico de la economía colombiana, logrando a su vez impulsar la agenda de los Objetivos de Desa- rrollo Sostenible 2030 establecidos por la ONU, teniendo como eje central y transversal la adop- ción, adaptación y apropiación de las industrias culturales y creativas. La estrategia colombiana propone que “el mundo está enfrentando una revolución sin precedentes. La Cuarta Revolución Industrial, a diferencia de las tres anteriores, formula un reto en la producción de las mentefacturas (bienes y servicios producto de nuestros sue- ños, identidad e imaginación), el desarrollo de habilidades blandas (atributos personales para relacionarse con los demás) y nuevas formas de empleo y de hacer empresa” Oportunidades Optimizar los indicadores de formalización laboral es fundamental, para esto apostamos por la clusterización ordenada, infraestructura cultural de calidad y un entorno amigable para el emprendimiento. Se debe repensar la educa- ción hacia un enfoque dirigido a la resolución EL NIÑO GENIO BOLIVIANO QUE SE FABRICÓ SU PROPIA MANO ROBÓTICA Leonardo Viscarra es un niño boli- viano. Cuando estaba en el vientre de su mamá, la mano izquierda se le que- dó enredada en la placenta y no se pudo desarrollar del todo. Le diagnosticaron síndrome de la banda amniótica, una enfermedad congénita causada cuando las hebras amnióticas del saco de la ma- dre se entrelazan con las extremidades del feto. A sus 8 años descubrió la tecnología por pura casualidad al romper un ca- rrito de juguete. “Yo le tiré una piedra y el carro se rompió y pude ver la placa y los motores”, relató el niño boliviano, quien asegura que desde ahí se sintió atraído por la mecánica. tarde, consiguió una más mecanizada, pero esta no le encajaba del todo y no parecía muy práctica. Hoy Viscarra, después de mucho trabajo y de manera casi empírica, lo- gró construir su propia mano robótica mediante una impresora 3D, con la que ahora puede “agarrar vasos, frascos y una variedad de objetos que antes no podía sostener”. Cuando estaba más pequeño, comenzó con una mano muy precaria que era una suerte de pinza. Sin embargo, no era muy funcional y solo le servía para tomar objetos. Más Se contactó con una tía que vivía en Estados Unidos y a través de ella le en- viaron una primera mano robótica. El problema fue que esa mano le quedó muy grande y de poco le servía. Pero a Viscarra no le importó el tamaño y deci- dió inspirarse en esta prótesis para ha- cer la suya propia que está personaliza- da con sus medidas. Sacó, entonces, el diseño de Internet y acudió al Instituto de Robótica Sawers, en Cochabamba. Utilizando una impresora 3D mol- deó su nueva mano y, con la ayuda de sus profesores y padres, Viscarra unió las piezas mediante hilos y cuerdas de nailon. La prótesis costó menos de 100 dólares. Esa cifra contrasta con los pre- cios de las prótesis biónicas que pueden llegar a costar unos 15.000 dólares. FUENTE: EL ESPECTADOR 48 EDICIÓN 233 CONTACTO ECONÓMICO | JULIO 2019