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mas en los sistemas de educación y capacita- ción, políticas del mercado laboral, enfoques empresariales, acuerdos laborales y contratos sociales existentes. El intelecto como materia prima Para el BID, la economía naranja abarca a las industrias culturales y creativas, en disci- plinas como la arquitectura, la artesa- nía, las artes audiovisuales, el dise- ño gráfico e industrial, la moda, la música, los servicios digitales y el software. En 2015 generó in- gresos por 124.000 millones dó- lares y dio empleo a 1,9 millones de personas en América Latina y el Caribe. Estos estudios de caso demuestran que la creatividad funciona como un motor de innova- ción y una herramienta para ayudar a los países latinoamericanos y caribeños a diversificar su producción e insertarse en la economía del co- nocimiento. CONTACTO ECONÓMICO | JULIO 2019 Las innovaciones nacidas de las industrias culturales y creativas pueden mejorar la pro- ductividad de sectores tradicionales como el comercio minorista, el transporte o el turis- mo. Además, el desarrollo de estas industrias fomenta la formación de nuevos talentos nece- sarios para incrementar la competitividad de las economías de la región ante el avance de tecnologías como la robótica y la inteligencia artificial. “Entre todos los startups selec- cionados, sobresalen aquellas innovaciones en las que convi- ven lo análogo y lo digital, con- vergencia imprescindible para poder reinventar el ecosistema de emprendimiento y ciudades a partir de soluciones integrales, inspiradas en lo que las comunidades necesitan, la atmósfera que las rodea y la revalorización de lo autóc- tono y el patrimonio cultural”, afirma el BID en el libro “Economía Naranja: Innovaciones que no sabías que eran de América Latina y el Caribe”. EDICIÓN 233 47