CBC 07 - El Testimonio del Creyente | Page 17

Proclamarlo en la "sinagoga" Luego comió y recobró las fuerzas. Allí estuvo algunos días con los discípulos que había en Daméseq Muy pronto empezó a proclamar en las sinagogas acerca de Yahshúa, afirmando que éste es el Hijo de Yahweh. Todos los que lo oían quedaban asombrados y preguntaban: "¿Éste no es aquel que en Yerushaláyim arrasa- ba a los que invocaban ese nombre? ¿Y no había venido aquí también para eso mismo, para llevárselos detenidos a los sumos sacerdotes?" MaAseh Shlichim/Hechos 9:19-21 Saulo iba en camino a Damasco con la finalidad de apresar a quienes habían creído en el Mashíaj. Pero en el camino, el Mashíaj le salió al encuentro y le habló. Repentinamente la luz resplandeció, Shaúl cayó en tierra y fue cegado; y los hombres que viajaban con él tuvieron que llevarlo de la mano a Damasco, donde estuvo por tres días ciego y permaneció sin comer ni beber. Al final de esos tres días, el Mashíaj envió a Ananías para que le impusiera las manos a Shaúl, quien recibió la vista, se levantó y fue bautizado. Después de comer, recobró las fuerzas, y Shaúl comenzó enseguida a proclamar en las sinagogas testificando a otros que Yahshua era el Hijo de Elohim. Obviamente, hacer esto no era nada fácil, pues anteriormente Shaúl había per- seguido a los discípulos del Mashíaj. Además, es posible que Shaúl fuese una de las setenta y un personas que componían el sanedrín judío. Él había recibido cartas 17 del sumo sacerdote e iba por el camino para apresar a los creyentes y llevarlos ante él. ¿Qué debía hacer aho- ra que había creído en el Mashíaj? Inicialmente, él se había propuesto encarcelar a los que creían en el Mash- íaj; ahora él mismo se hallaba en peligro de ser apre- sado. Humanamente hablando, él debía escaparse o esconderse, pero en lugar de ello, entró en las sinago- gas (no solo una, sino muchas) para probarles a los judíos que Yahshua es el Hijo de Elohim. Esto nos muestra que lo primero que una persona debe hacer después de recibir al Mashíaj, es dar testimonio. Des- pués de haber recobrado la vista, Shaúl aprovechó la primera oportunidad que tuvo para testificar que Yahs- hua de Nazaret es el Hijo de Elohim. Todo el que cree en el Mashíaj Yahshua debe hacer lo mismo. He aquí una persona que tenía la misión de encarcelar a todo aquel que creyera en el Mashíaj, pero que des- pués de caer en tierra y levantarse, fue a las sinagogas a proclamar que Yahshua es el Hijo de Elohim. Una persona así tenía que estar loca o, de lo contrario, debía haber recibido una revelación. Shaúl no estaba loco, sino que verdaderamente había recibido una re- velación. En realidad, él había encontrado al Único entre millones de hombres que es el Hijo de Elohim. Al igual que Shaúl, muchos de nosotros también hemos conocido a este Hombre único, a Aquel que es el Hijo de Elohim. Si percibimos cuán importante y maravilloso es este descubrimiento, ciertamente testificaremos inmediatamente: "¡He encontrado al Hijo de Elohim!". Ciertamente proclamaremos con voz alta: "¡Yahshua e