el Hijo de Elohim!". ¿Cómo podría alguno permanecer
impasible después de haber creído y ser salvo? ¿Cómo
actuar como si nada hubiera pasado? Si alguien que
cree en el Mashíaj Yahshua permanece impasible y
considera que este hecho no reviste mayor importan-
cia, ciertamente tendremos que poner en tela de juicio
que tal persona haya verdaderamente creído en el
Mashíaj. Este es un hecho grandioso, maravilloso, ex-
traordinario, especial y que supera toda imaginación:
¡Yahshua de Nazaret es el Hijo de Elohim!
Cuando Yahshua estuvo encubierto entre nosotros,
nadie lo conoció excepto aquellos que recibieron tal
revelación de parte del Padre.
No sólo debemos ir a la ciudad (el mundo), a nuestro
hogar y a las sinagogas (falsas religiones) a dar testi-
monio ante los demás de nuestra fe en el Mashíaj, sino
que, además, debemos dar testimonio de una manera
muy específica y concreta: debemos conducir a otros al
Mashíaj por medio de un contacto personal. Tal es el
testimonio que vemos en Yohanan/Juan 1:40-45:
Tenemos aquí, pues, un hombre que estaba muerto,
que perseguía a los creyentes, que es golpeado y queda
ciego, pero que el Mismo que le muestra su ceguera le
da la vista:
Andrés, el hermano de Shimón Kefá, era uno
de los dos que habían oído a Yojanán y habían
seguido a Yahshúa. Este se encontró primero
con su hermano Shimón y le dijo: “Hemos en-
contrado al Mashíaj (que significa ungido)”. Él
lo llevó a Yahshúa, y al verlo Yahshúa le dijo:
“Tú eres Shimón hijo de Yojanán. Tú te lla-
marás Kefá”; (que significa piedra). Al día si-
guiente, Yahshúa quiso salir para el Galil y se
encontró con Felipe. Y Yahshúa le dijo:
“Sígueme”. Felipe era de Bet-Tsaidah, la ciu-
dad de Andrés y de Kefá. Felipe encontró a Ne-
tanel y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de
quien escribió Mosheh en la Torah, y también
los Profetas: a Yahshúa el Natsereno, el hijo de
Yosef.
De modo que Jananyah fue y entró en la casa,
le puso las manos encima y le dijo: “Hermano
Shaúl, el Maestro Yahshúa, el que se te apare-
ció en el camino por donde venías, me ha en-
viado para que recobres la vista y te llenes de
espíritu de santidad”. Al momento cayeron de
sus ojos una especie de escamas, y recobró la
vista, se levantó y lo sumergieron. MaAseh
Shlichim/Hechos 9:17-18
"CAYERON DE SUS OJOS UNA ESPECIE DE ESCAMAS".
Cuando no creemos en Mashíaj, estamos muertos y
somos ciegos, pero cuando recibimos Su revelación,
NUESTROS OJOS SON ABIERTOS Y PODEMOS VERLO.
Necesitamos testificar de esa mudanza en nuestras
vidas, para que a los demás también les sean abiertos
los ojos y el velo les sea rasgado, llevándolos a la pre-
sencia de Elohim.
Cuando Pedro le dijo al Mashíaj: "Tú eres el Mashiaj, el
Hijo del Elohim viviente", el Mashíaj le respondió di-
ciendo: "No te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre
que está en los cielos" (MattiYah/Mateo 16:16-17).
Andrés creyó e inmediatamente condujo a su hermano
Pedro al Mashíaj. Si bien Pedro manifestó después más
dones que Andrés, fue este último quien lo trajo al
Mashíaj. Felipe y Natanael eran amigos. Felipe creyó
primero y luego llevó a su amigo a recibir al Mashíaj.
Andrés llevó a su hermano al Mashíaj, y Felipe trajo a
su amigo. Estos son ejemplos de cómo podemos condu-
cir a los demás a la salvación por medio de un contacto
personal.
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