CBC 07 - El Testimonio del Creyente | Página 18

el Hijo de Elohim!". ¿Cómo podría alguno permanecer impasible después de haber creído y ser salvo? ¿Cómo actuar como si nada hubiera pasado? Si alguien que cree en el Mashíaj Yahshua permanece impasible y considera que este hecho no reviste mayor importan- cia, ciertamente tendremos que poner en tela de juicio que tal persona haya verdaderamente creído en el Mashíaj. Este es un hecho grandioso, maravilloso, ex- traordinario, especial y que supera toda imaginación: ¡Yahshua de Nazaret es el Hijo de Elohim! Cuando Yahshua estuvo encubierto entre nosotros, nadie lo conoció excepto aquellos que recibieron tal revelación de parte del Padre. No sólo debemos ir a la ciudad (el mundo), a nuestro hogar y a las sinagogas (falsas religiones) a dar testi- monio ante los demás de nuestra fe en el Mashíaj, sino que, además, debemos dar testimonio de una manera muy específica y concreta: debemos conducir a otros al Mashíaj por medio de un contacto personal. Tal es el testimonio que vemos en Yohanan/Juan 1:40-45: Tenemos aquí, pues, un hombre que estaba muerto, que perseguía a los creyentes, que es golpeado y queda ciego, pero que el Mismo que le muestra su ceguera le da la vista: Andrés, el hermano de Shimón Kefá, era uno de los dos que habían oído a Yojanán y habían seguido a Yahshúa. Este se encontró primero con su hermano Shimón y le dijo: “Hemos en- contrado al Mashíaj (que significa ungido)”. Él lo llevó a Yahshúa, y al verlo Yahshúa le dijo: “Tú eres Shimón hijo de Yojanán. Tú te lla- marás Kefá”; (que significa piedra). Al día si- guiente, Yahshúa quiso salir para el Galil y se encontró con Felipe. Y Yahshúa le dijo: “Sígueme”. Felipe era de Bet-Tsaidah, la ciu- dad de Andrés y de Kefá. Felipe encontró a Ne- tanel y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Mosheh en la Torah, y también los Profetas: a Yahshúa el Natsereno, el hijo de Yosef. De modo que Jananyah fue y entró en la casa, le puso las manos encima y le dijo: “Hermano Shaúl, el Maestro Yahshúa, el que se te apare- ció en el camino por donde venías, me ha en- viado para que recobres la vista y te llenes de espíritu de santidad”. Al momento cayeron de sus ojos una especie de escamas, y recobró la vista, se levantó y lo sumergieron. MaAseh Shlichim/Hechos 9:17-18 "CAYERON DE SUS OJOS UNA ESPECIE DE ESCAMAS". Cuando no creemos en Mashíaj, estamos muertos y somos ciegos, pero cuando recibimos Su revelación, NUESTROS OJOS SON ABIERTOS Y PODEMOS VERLO. Necesitamos testificar de esa mudanza en nuestras vidas, para que a los demás también les sean abiertos los ojos y el velo les sea rasgado, llevándolos a la pre- sencia de Elohim. Cuando Pedro le dijo al Mashíaj: "Tú eres el Mashiaj, el Hijo del Elohim viviente", el Mashíaj le respondió di- ciendo: "No te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos" (MattiYah/Mateo 16:16-17). Andrés creyó e inmediatamente condujo a su hermano Pedro al Mashíaj. Si bien Pedro manifestó después más dones que Andrés, fue este último quien lo trajo al Mashíaj. Felipe y Natanael eran amigos. Felipe creyó primero y luego llevó a su amigo a recibir al Mashíaj. Andrés llevó a su hermano al Mashíaj, y Felipe trajo a su amigo. Estos son ejemplos de cómo podemos condu- cir a los demás a la salvación por medio de un contacto personal. VOLVER 18