CBC 07 - El Testimonio del Creyente | Page 13

Ir a la ciudad a decirle a la gente Vino una mujer de Shomrón para sacar agua, y Yahshúa le dijo: "Dame de beber". (Porque los discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer). Entonces la mujer shomronita le dijo: "¿Cómo es que tú, siendo yahudita, me pides de beber a mí, que soy una mujer shomronita?" (Porque los yahuditas no se tratan con los shomronitas). Yahshúa le respondió: "Si cono- cieras el don de Yahweh, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le hubieras pedido a él, y él te habría dado agua viva". La mujer le dijo: "Maestro, no tienes con qué sacar, y el pozo es hondo. ¿De dónde, entonces, obtienes esa agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nues- tro padre Yaaqov que nos dio este pozo, de donde bebían él, sus hijos y su ganado?" Yahsh- úa le respondió: "Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed. Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: "Maestro, dame esa agua, para que no tenga sed, ni venga más aquí a sacarla. Yahshúa le dijo: "Vé, llama a tu esposo y ven". La mujer le respondió: "No tengo esposo". Le dijo Yahshúa: "Bien has dicho: "No tengo esposo"; porque cinco esposos has teni- do, y el que tienes ahora no es tu esposo. Tie- nes razón en lo que has dicho". La mujer le di- 13 jo: "Maestro, veo que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte; sin embargo ustedes dicen que en Yahrushaláyim está el lu- gar donde se debe adorar". Yahshúa le dijo: "Créeme, mujer, que viene un tiempo cuando ni en este monte ni en Yahrushaláyim adorarán ustedes al Padre. Ustedes adoran lo que no co- nocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación procede de los yahuditas. Pero viene un tiempo, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a los que son así para que lo adoren. Elohim es espíritu; y es necesario que los que lo adoran, lo adoren en espíritu y en verdad". Le dijo la mujer: "Sé que viene el Mashíaj (el llamado Ungido). Cuando él venga, nos decla- rará todas las cosas". Yahshúa le dijo: "Yo soy, el que habla contigo". En ese momento llega- ron sus discípulos y se asombraban de que hablara con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: "¿Qué buscas?" o "¿Qué hablas con ella?" Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue a la ciudad y les dijo a los hombres: "¡Vengan a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿Será posible que éste sea el Mashíaj?" Entonces salieron de la ciudad y fueron hacia él. Muchos de los shomronitas de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer que