mire, he ganado otros cinco talentos‟. Su amo
le dijo: „Bien hecho, sirviente bueno y fiel. So-
bre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré.
Entra en el disfrute de tu amo‟. Y cuando se
presentó el que había recibido dos talentos, di-
jo: „Amo, usted me entregó dos talentos, y mi-
re, he ganado otros dos talentos‟. Su amo le
dijo: „Bien hecho, sirviente bueno y fiel. Sobre
poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. En-
tra en el disfrute de tu amo‟. "Pero cuando se
presentó el que había recibido un talento, di-
jo: „Amo, yo sé que usted es un hombre exi-
gente, que cosecha donde no sembró y recoge
donde no esparció. Por eso tuve miedo, y fui y
escondí su talento en la tierra. Aquí tiene us-
ted lo que es suyo‟. En respuesta su amo le di-
jo: „Sirviente malo y perezoso, sabías que co-
secho donde no sembré y recojo donde no es-
parcí. Por lo tanto, debiste haber depositado
mi dinero en el banco, para que al venir yo,
recibiera lo mío con intereses. Así que, quíten-
le el talento y dénselo al que tiene diez talen-
tos. Porque a todo el que tiene se le dará más,
y tendrá en abundancia; pero al que no tiene,
aun lo que tiene se le quitará. Al sirviente in-
útil échenlo a las tinieblas de afuera‟. Allí será
el llanto y el crujir de dientes". Matti-
Yah/Mateo 25:14-30
Ningún árbol brotará a menos que lo haga en virtud de
su propio crecimiento. Asimismo, no podemos tener la
vida de Elohim en nuestro interior sin que engendremos
más vida. Aquellas personas que jamás testifican a los
pecadores, probablemente necesitan que otros les tes-
tifiquen a ellos. Aquellas personas que no manifiestan
deseo o interés alguno en llevar a otros al arrepenti-
miento, probablemente necesiten arrepentirse ellas
mismas. Y los que permanecen callados cuando debi-
eran dar testimonio del Mashíaj ante los demás, proba-
blemente necesiten escuchar la voz del Ruaj de
Elohim. Nadie puede ser tan avanzado que ya no nece-
site conducir a otros a que sean salvos, todo lo contra-
rio. Nadie puede avanzar al nivel en que no necesite
dar más testimonio ante los demás. Es necesario que
todo nuevo creyente aprenda a dar testimonio a los
demás desde el inicio mismo de su vida creyente. Esto
es algo que todos debemos hacer por el resto de nues-
tros días, no sea cosa que llegue la hora en que Él nos
pida cuenta de lo que hicimos con lo que nos dio y re-
sulte que enterramos todo y no produjo nada.
Hay mucha gente que todavía no ha escuchado las Bue-
nas Nuevas porque muchos no les han dado testimonio
real. No se trata únicamente de hablarles de Mashíaj,
también deben ver la diferencia en nuestras vidas. La
consecuencia de esto es que esas personas se perderán;
tales personas no solamente sufrirán un alejamiento
temporal, sino que serán eternamente separadas de
Elohim. Este es un asunto sumamente crucial.
Uno debe tomar la determinación de guiar a los demás
al Mashíaj inmediatamente después de haber creído.
Todos debemos hacer una l ista con los nombres de las
personas que quisiéramos que fuesen salvas durante
ese año. Si nos hemos propuesto cooperar en la salva-
ción de diez o veinte personas ese año, entonces de-
bemos empezar a orar por ellas. Pero no basta con orar
de manera general. No debemos decir: "Oh Mashíaj,
por favor, salva a los pecadores". Esta clase de oración
es demasiado general. Debemos tener una meta especí-
fica. Si queremos que diez sean salvos oremos por diez,
y si deseamos que veinte sean salvos, oremos por los
veinte. Preparen un libro en el que puedan escribir los
nombres de los que son ganados a Mashiaj por medio de
usted. Si gana uno escríbalo, así llevará cuenta de los
que han sido ganados para el Mashíaj. Al finalizar el
año, después de contar los que fueron salvos y los que
todavía no lo son, siga orando por los que todavía no
han recibido la salvación. Todo hermano y hermana
debe poner esto en práctica. No es exagerado ganar
treinta o cincuenta almas por año; diez o veinte es lo
normal. Al orar, debemos pedirle al Mashíaj por un
número específico, y si es con nombres, mucho mejor.
El Mashíaj desea escuchar oraciones específicas. De-
bemos orar diariamente y aprovechar toda oportunidad
que se nos presente para dar testimonio. Si todos pre-
dicamos las Buenas Nuevas y guiamos a otras personas
al Mashíaj, nuestra vida espiritual progresará rápida-
mente en pocos años.
Tenemos que enarbolar la antorcha de las Buenas Nue-
vas para que ella alumbre a todos los que nos rodean.
¡Esperamos que todo creyente salga a encender a
otros! Es necesario que nosotros proclamemos el testi-
monio de las Buenas Nuevas hasta que el Mashíaj regre-
se. Nosotros mismos no debemos estar encendidos sin
encender a otros. Debemos encender más y más velas.
Todos los días vemos almas que necesitan la salvación.
Tenemos que esforzarnos por darles testimonio y con-
ducirlos a Mashiaj.
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