estar ansiosos por realizar algo para el Adón, sino que
debemos permanecer en el altar y dejar que Elohim
obre en nosotros y nos consuma. Como resultado de Su
acción consumidora, llegaremos a ser capaces de traba-
jar para el Adón. Esta consagración, este servicio,
habrá madurado y estará en resurrección; será acepta-
ble para Elohim y le satisfará.
En conclusión, el objetivo de la consagración es permi-
tir que Elohim obre en nosotros con el fin de que
obremos para Él. Que todos nosotros, por la gracia del
Adón, prosigamos y, juntos, sigamos adelante.
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