Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 94
explicaba la diferencia entre inteligencia y sabiduría.
Quería a toda costa que siguiera estudiando después
del secundario. “Tú puedes hacerlo –decía una y otra
vez-. Eres una Burres.” Era imposible que lo
decepcionara. Me sentía con suficiente confianza
como para emprender cualquier estudio. Hice un
doctorado y más tarde un segundo. Si bien el primero
fue para papá y el segundo para mí, ambos me
resultaron fáciles de lograr gracias a un sentido de
curiosidad y búsqueda.
Él hablaba de exigencias y valores, de desarrollar el
carácter y lo que eso significa en la evolución de la
vida. Yo escribo y enseño sobre un tema similar.
Hablaba de cómo tomar y evaluar las decisiones, de
cuándo admitir que uno perdió y retirarse y cuándo
mantenerse firme, aun frente a la adversidad. Hablaba
del concepto de ser y devenir y no sólo de tener y
conseguir. Todavía uso su frase, “Nunca vendas tu
corazón”, decía. Hablaba de los instintos viscerales y
de cómo dilucidar entre ellos y las trampas
emocionales, y de cómo evitar ser engañado por los
demás. Decía: “Presta siempre atención a tus
intuiciones y ten presente que todas las respuestas que
necesites están dentro de ti. Tómate tiempo para estar
tranquila. Serénate lo suficiente como para encontrar
las respuestas dentro de ti y luego escúchalas.
Encuentra algo que te guste hacer y luego vive una
vida que lo muestre. Tus metas deben surgir de tus