Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Página 95
valores, y tu trabajo irradiará el deseo de tu corazón.
Esto te mantendrá apartada de distracciones tontas que
sólo te servirán para perder el tiempo: tu vida es tu
tiempo; lo que puedes crecer en los años que te sean
dados, sean los que fueren. Preocúpate por la gente –
decía- y respeta siempre a la madre tierra.
Independientemente del lugar en que vivas, asegúrate
de tener una vista con árboles, cielo y tierra.”
Mi padre. Cuando pienso cuánto amó y valoró a sus
hijos, siento mucha pena por los jóvenes que no
conocen a sus padres de esta forma o no sienten la
fuerza del carácter, la ética, el impulso y la
sensibilidad en una sola persona, como yo la sentí en
el mío. Papá era el modelo de lo que decía. Y siempre
supe que me hablaba en serio. Sabía que me
consideraba valioso y quería que yo viera ese valor.
El mensaje de papá me resultaba lógico porque
nunca vi conflicto alguno en la forma en que vivía su
vida. Había reflexionado sobre ello y lo vivía
diariamente. Con el tiempo compró y pagó varias
propiedades (es tan activo ahora como cuando tenía
diez años). Se casó y amó a la misma mujer toda su
vida. Mi madre y él, que ahora llevan casi cincuenta
años de casados, siguen siendo dos enamorados
inseparables. Son los amantes más grandes que he
conocido. Y él amó mucho a su familia. Yo creía que
era excesivamente posesivo y protector de sus hijos,
pero ahora que soy madre, entiendo esas necesidades y