Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 67

única forma en que podemos asegurar la paz en este planeta es adoptando a todo el mundo como “nuestra familia”. Vamos a tener que abrazar y besar a todos. Y bailar y jugar con todos. Y vamos a tener que sentarnos y hablar y caminar y llorar con todos. Porque al hacerlo, podremos ver que, en verdad, todos somos bellos y todos nos complementamos de maravillas y solos nos empobreceríamos. Entonces, la frase “¡Te conozco, eres como yo!” adquiriría un megasignificado: “Ésta es mi familia, y estaremos junto a ella pase lo que pasare”. Stan Dale La necesidad más agradable Una vez al día, por lo menos, nuestro viejo gato negro se acerca a alguno de nosotros de alguna manera que todos entendemos como un pedido especial. No significa que quiera que lo alimenten o que lo dejen salir, o algo así. Su necesidad es de otra índole. Si hay un regazo a mano, salta y se instala en él; si no, es muy probable que se quede parado, con mirada añorante, hasta que alguien le ofrece uno. Una vez allí, empieza a vibrar casi antes de que uno le toque el lomo, le acaricie el hocico y le diga una y otra vez qué lindo gatito es. Entonces, su motor se pone en marcha; se retuerce para ponerse cómodo, “agranda las manos”.