Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 65

Esta historia simboliza todo nuestro viaje de “diplomacia ciudadana” a la Unión Soviética. Todos los días conocíamos y tocábamos gente en todas la situaciones posibles e imposibles. Ni los rusos ni nosotros volveremos a ser los mismos. En este momento, hay cientos de chicos de las tres escuelas que visitamos que ya no están dispuestos a pensar que los norteamericanos quieren “atacarlos con armas nucleares”. Bailamos, cantamos y jugamos con niños de todas las edades, y también nos abrazamos, besamos y compartimos regalos. Ellos nos dieron flores, tortas, botones, pinturas, muñecas y, lo más importante, sus corazones y sus mentes abiertas. Más de una vez nos invitaron a participar en fiestas de casamiento, y ningún familiar podía haber sido mejor aceptado, saludado y agasajado que nosotros. Nos abrazábamos, besábamos, bailábamos y bebíamos champaña, schnapps y vodka con la novia y el novio, así como también con Momma y Poppa y el resto de la familia. En Kursk, nos agasajaron siete familias rusas que organizaron una maravillosa noche con cena, bebidas y charla. Cuatro horas más tarde, ninguno de nosotros quería irse. Nuestro grupo tiene ahora una nueva familia completa en Rusia. A la noche siguiente, invitamos a “nuestra familia” al hotel. La orquesta tocó casi hasta medianoche y adivinen qué pasó. Una vez más, comimos, bebimos,