Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Seite 240
lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se
impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.
Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el
jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco.
Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco,
decidido a caminar. Empezó a hacer lo mismo todos los
días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco.
Nada quería más que darles vida a esas dos piernas.
Por fin, gracias a sus masajes diarios, su persistencia
férrea y su resuelta determinación, desarrolló la
capacidad, primero de pararse, luego caminar
tambaléandose y finalmente caminar solo, y después
correr.
Empezó a ir caminando al colegio, después
corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante,
en la universidad, formó parte del equipo de carrera
sobre pista.
Y aún después, en el Madison Square Garden, este
joven que nadie tenía esperanzas de que sobreviviera,
que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad
de correr, este joven determinado, el Dr. Glenn
Cunningham, ¡corrió el kilómetro más veloz del
mundo!
Burt Dubin
Fe