Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 241

Somos una raza fuerte, los cuadripléjicos. Si no fuera así, no estaríamos hoy aquí. Sí, somos una raza fuerte. En muchos sentidos, fuimos bendecidos con una alegría y un espíritu que no les son dados a todos. Y permítame decirle que esta negativa a aceptar la propia incapacidad deriva de una cosa: la fe, una fe casi divina. En la sala de recepción del Instituto de Medicina Física y Rehabilitación, en el East River, 400 East 34th Street de Nueva York, hay una placa de bronce clavada en la pared. Durante los meses que volvía al Instituto para mi tratamiento, dos o tres veces por semana, pasé muchas veces por esa sala de recepción, a la ida y a la vuelta. Pero nunca encontré el momento de desviarme a un costado y leer las palabras de la placa que fueron escritas, según dicen, por un soldado confederado desconocido. Una tarde, lo hice. La leí y volví a leerla. Cuando terminé la segunda vez, estaba a punto de llorar, no con desesperación, sino con un fuego interior que me hizo apretar con fuerza los brazos de mi silla de ruedas. Me gustaría compartirlo: Credo para los que han sufrido Le pedí fuerza a Dios, para poder triunfar. Fui hecho débil, para que pudiera humildemente a obedecer... Pedí salud, para poder hacer grandes cosas. aprender