Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | 页面 239
quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y
lo llevaron urgente al hospital del condado.
En su cama, el niño horriblemente quemado y
seminconsciente, oía al médico que hablaba con su
madre. Le decía que seguramente su hijo moriría –que
era lo mejor que podía pasar, en realidad-, pues el
fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que
sobreviviría. De alguna manera, para gran sorpresa del
médico, sobrevivió. Una vez superado el peligro de
muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando
despacito. Dado que el fuego había destruido tanta
carne de la parte inferior de su cuerpo, le decía el
médico a la madre, habría sido mucho mejor que
muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la
vida, sin la posibilidad de usar sus extremidades
inferiores.
Una vez más, el valiente niño tomó una decisión. No
sería un inválido. Caminaría. Pero desgraciadamente,
de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus
delgadas piernas colgaban, sin vida.
Finalmente, le dieron el alta. Todos los días, su madre
le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni
control, nada. No obstante, su determinación de
caminar era más fuerte que nunca.
Cuando no estaba en la cama, estaba confinado en
una silla de ruedas. Una mañana soleada, la madre lo
llevó al patio para que tomara aire fresco. Ese día, en