Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 238

“Quería que la gente supiera que los epilépticos somos seres humanos normales, con vidas normales”, le dijo. Conté esta historia en uno de mis seminarios no hace mucho tiempo y al terminar, se me acercó un hombre con los ojos llenos de lágrimas, me extendió su mano grandota y me dijo: “Mark, mi nombre es Jim Wilson. Usted hablaba de mi hija, Patti”. Me contó que gracias a sus nobles esfuerzos, se había reunido dinero suficiente para abrir diecinueve centros para epilépticos muy costosos en todo el país. Si Patti Wilson puede hacer tanto con tan poco, ¿qué podemos hacer nosotros para superarnos estando perfectamente bien? Mark V. Hansen El poder de la determinación La pequeña escuelita rural era calefaccionada con una vieja estufa de carbón rechoncha y anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros. Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente del edificio incendiado más muerto que vivo. Tenía