Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Seite 188

Tengo un amigo llamado Monty Roberts que es dueño de un rancho en San Ysidro. Muchas veces me ha permitido usar su casa para organizar actividades destinadas a reunir fondos para programas de ayuda a los jóvenes en peligro. La última vez que estuve, me presentó diciendo: Quiero decirles por qué dejo que Jack use mi casa. Todo se remonta a la historia de un muchacho que era hijo de un itinerante entrenador de caballos, que iba de un establo al otro, de una pista a otra, de una granja a otra, de un rancho a otro entrenando caballos. Como consecuencia de ello, los estudios del muchacho se veían siempre interrumpidos. Cuando ya estaba en el secundario, le pidieron que escribiera un trabajo sobre lo que quería ser y hacer cuando fuera grande. “Esa noche, escribió una redacción de siete páginas en la que describía su meta de tener algún día un haras. Escribió su sueño con mucho detalle y hasta dibujo un croquis del rancho de cien hectáreas, en el que señaló la ubicación de todos los edificios, los establos y la pista. Después dibujó un plano detallado de una casa de mil trescientos metros cuadrados que se levantaría en el rancho soñado de cien hectáreas. “Puso mucho de su corazón en el proyecto y al día siguiente se lo entregó a su profesor. Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo. En la primera