Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 187
pasitos hicieron que la gente empezara a ver y sentir
que algo podía pasar realmente.
Empecé a interrogar a otras personas sobre sus
sueños. Una mujer me dijo que siempre había querido
ser secretaria.
-Bueno, ¿qué te obstruye el camino? (ésa es siempre
mi siguiente pregunta).
-Tengo seis hijos –me dijo-, y no tengo con quién
dejarlos cuando no estoy.
-Veamos –dije-. ¿Hay alguien en el grupo que pueda
cuidar a seis chicos durante uno o dos días por semana
mientras esta mujer se capacita aquí en la escuela
municipal?
-Yo también tengo chicos, pero podría hacerlo –dijo
una mujer.
-Hagámoslo –dije. Así, creamos un plan y la mujer
empezó a ir a la escuela.
Cada uno encontró algo. El hombre que arregló la
puerta con tejido se dedicó a hacer trabajos manuales.
La mujer que se hizo cargo de los chicos obtuvo su
licencia para cuidar niños. En doce semanas, las doce
personas estaban fuera de la asistencia pública. Y no
lo logré esa vez solamente, lo he logrado muchas
veces.
Virginia Satir
Sigue tu sueño