Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 178
muchísimo. El trabajo de disc jockey era un paso
hacia ese objetivo.
Mamie Brown le había enseñado a ir en pos de sus
sueños, de modo que estuvo seguro de que conseguiría
su trabajo en esa radio, pese a lo que el gerente le
había dicho.
Y fue así como Les volvió todos los días a la radio
durante una semana para preguntar si se había
presentado algún trabajo. Finalmente, el gerente cedió
y lo tomó como cadete, y sin pago. Al principio, iba a
buscar café o los almuerzos y cenas para los
conductores que no abandonaban el estudio. Al final,
el entusiasmo por su trabajo le valió la confianza de
los disc jockeys, que lo enviaban en sus Cadillac a
recoger a celebridades como Diana Ross, The
Temptations, y The Supremes. Nadie sabía que Les no
tenía permiso para conducir.
Hacía todo lo que le pedían en la radio, y más.
Mientras pasaba el tiempo con los animadores,
aprendió cómo movían las manos en la consola. Se
quedaba en las salas de control y aprovechaba todo lo
que podía hasta que le decían que se fuera. Luego, en
su dormitorio, a la noche, practicaba y se preparaba
para la oportunidad que, sabía, se presentaría.
Un sábado por la tarde, mientras Les estaba en la
radio, un animador llamado Rock estaba bebiendo
mientras salía al aire. Les era la única persona en el
edificio y se dio cuenta de que a Rock se le estaba