Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 162

nueva forma de educación para los alumnos de secundario. Al terminar, el vicepresidente empujó una pila de carpetas. -Mira, hijo –dijo-. Llevo más de veinte años en esto. Hemos patrocinado todos estos programas de educación. Y todos fracasaron. El tuyo también fracasará. ¿Los motivos? Son obvios. Tienes veinte años, no tienes ni experiencia, ni dinero, ni título universitario. ¡Nada! Al abandonar la oficina de la fundación, Rick estaba empeñado en probar que este hombre se equivocaba. Rick empezó a averiguar qué fundaciones se interesaban en subsidiar proyectos para adolescentes. Pasó entonces varios meses escribiendo propuestas de subsidios. Trabajaba desde la mañana temprano hasta bien entrada la noche. Durante más de un año estuvo escribiendo laboriosamente las propuestas, cada una pensada con sumo cuidado de acuerdo con los intereses y exigencias de las fundaciones individuales. Todas fueron presentadas con muchas esperanzas y todas fueron devueltas, rechazadas. Una propuesta tras otra salió y volvió. Por último, cuando los rechazos sumaban ciento cincuenta y cinco, también el respaldo que tenía Rick empezó a tambalearse. Los padres le rogaban que volviera a la universidad y Ken Green, un educador que había