canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 413
literatura fantástica
negro.
Juego de tronos
—¿Cómo se ha tomado la noticia el rey Joffrey? —preguntó Tyrion, con cierto humor
—Cersei no ha considerado oportuno decírselo por el momento —respondió Lord
Tywin—. Tiene miedo de que se empeñe en atacar él mismo a Renly.
—¿Con qué ejército? —quiso saber Tyrion—. Supongo que no pensarás en darle el mando
de éste...
—Dice que iría a la cabeza de la Guardia de la Ciudad.
—Si se lleva la Guardia, dejará la ciudad indefensa —señaló Ser Kevan—. Y estando
Lord Stannis en Rocadragón...
—Sí. —Lord Tywin bajó la vista para mirar a su hijo—. Siempre había pensado que el
bufón eras tú, Tyrion. Ya veo que estaba equivocado.
—Vaya, padre —respondió Tyrion—. Eso casi parece una alabanza. —Se inclinó hacia
adelante—. ¿Qué pasa con Stannis? Es el hermano mayor, ¿qué le ha parecido lo que ha hecho su
hermano?
—Siempre he tenido la sensación de que Stannis era más peligroso que todos los demás
juntos —contestó su padre con el ceño fruncido—. Pero no hace nada. Cierto, a Varys le han
llegado rumores. Stannis construye barcos, Stannis contrata mercenarios, Stannis ha llamado a un
portador de sombras de Asshai... ¿qué significa todo eso? ¿Son verdaderos los rumores? —Se
encogió de hombros, irritado—. Kevan, trae el mapa. —Ser Kevan hizo lo que le habían dicho.
Lord Tywin desenrolló el cuero y lo alisó sobre la mesa.
—Jaime nos ha dejado en una situación pésima. Roose Bolton y los restos de sus huestes
están aquí al norte. Nuestros enemigos tienen en su poder los Gemelos y Foso Cailin. Robb Stark
está al oeste, de manera que no podemos retirarnos hacia Lannisport y la Roca a menos que
presentemos batalla. Tienen a Jaime prisionero, y a todos los efectos su ejército ya no existe.
Thoros de Myr y Beric Dondarrion siguen atacando nuestras partidas de aprovisionamiento. Al
este tenemos a los Arryn, Stannis Baratheon está en Rocadragón, y en el sur Altojardín y Bastión
de Tormentas están llamando a sus abanderados.
—Ánimo, padre. —Tyrion sonrió, malévolo—. Al menos Rhaegar Targaryen sigue
muerto.
—Tenía la esperanza de que nos aportaras algo más que sarcasmo, Tyrion —replicó Lord
Tywin Lannister.
—A estas alturas Robb Stark ya contará con Edmure Tully y con los señores del Tridente.
—Ser Kevan miraba el mapa con el ceño fruncido—. Sus fuerzas combinadas superan a las
nuestras. Y con Roose Bolton pisándonos los talones... Me temo que, si nos quedamos aquí,
acabaremos atrapados entre tres ejércitos, Tywin.
—No tengo intención de quedarme aquí. Tenemos que zanjar este asunto con el joven
Lord Stark antes de que Lord Renly Baratheon se ponga en marcha en Altojardín. Bolton no me
preocupa. Es hombre cauteloso, y en el Forca Verde le dimos más motivos para serlo. No se
apresurará mucho a la hora de perseguirnos. De manera que, por la mañana, partiremos hacia
Harrenhal. Kevan, quiero que los oteadores de Ser Addam encubran nuestros movimientos, y que
vayan en grupos de cuatro. No quiero oír hablar de desapariciones.
—Como ordenes. Pero... ¿por qué a Harrenhal? Ese lugar trae mala suerte. Hay quien dice
que está maldito.
—Que lo digan —replicó Lord Tywin—. Suéltale la correa a Ser Gre-gor y que nos
preceda con su canalla. Envía también por delante a Vargo Hoat con sus jinetes libres, y a Ser
Amo