canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 412

literatura fantástica
Juego de tronos
quieren pueden atacar Roca Casterly, ¿ qué se lo impide? Nos han derrotado, mis señores. Tenemos que pedir la paz.
—¿ La paz?— Tyrion volvió a agitar el vino, pensativo. Apuró la copa de un trago y la estrelló contra el suelo, de manera que saltó en mil pedazos—. Ésta es la paz que tendremos, Ser Harys. Mi querido sobrino la hizo añicos cuando decidió adornar la Fortaleza Roja con la cabeza de Lord Eddard. Intentad beber vino de esa copa, os será más fácil que convencer a Robb Stark de que firme la paz. Está ganando... ¿ o no lo habéis notado?
— Dos batallas no hacen una guerra— insistió Ser Addam—. No nos ha derrotado, ni mucho menos. A mí me gustaría enfrentarme con ese muchacho Stark, acero contra acero.— Puede que acepten una tregua y un intercambio de prisioneros— sugirió Lord Lefford.— A menos que quieran cambiar tres por uno, nos sacan mucha ventaja— replicó Tyrion con tono ácido—. ¿ Y qué podemos ofrecer a cambio de mi hermano? ¿ La cabeza putrefacta de Lord Eddard?
— Tengo entendido que la reina Cersei retiene prisioneras a las hijas de la Mano— dijo Lefford, esperanzado—. Si le devolvemos a sus hermanas...
— Tendría que ser muy idiota para canjear la vida de Jaime Lannis-ter por la de dos niñas— dijo Ser Addam con un bufido desdeñoso.— Entonces tendremos que pagar un rescate, por alto que sea— insistió Lord Lefford. Tyrion puso los ojos en blanco.— Si los Stark quisieran oro, sólo tendrían que fundir la armadura de Jaime.— Y si pedimos una tregua, pensarán que somos débiles— argumentó Ser Addam—. Tenemos que atacarlos enseguida.— Sin duda nuestros amigos de la corte podrán aportarnos nuevas tropas— dijo Ser Harys—.
Y alguien podría volver a Roca Casterly para reunir otro ejército. Lord Tywin Lannister se puso en pie.— Tienen a mi hijo— repitió Lord Tywin Lannister poniéndose en pie, con una voz que cortó las conversaciones como una espada corta el sebo—. Fuera de aquí todos. Dejadme solo.— Tyrion, siempre obediente, se levantó para salir con los demás, pero su padre lo miró y añadió—: Tú no, Tyrion. Quédate. Y tú también, Kevan. Los demás, fuera.
Tyrion, mudo de asombro, volvió a acomodarse en el banco. Ser Kevan cruzó la sala en dirección a los barriles de vino.— Tío— lo llamó Tyrion—, si tienes la bondad...— Toma.— Su padre le ofreció su copa, con el vino intacto. El asombro de Tyrion fue abismal. Bebió. Lord Tywin se sentó.— Lo que has dicho de Stark es cierto. Si Lord Eddard estuviera vivo nos habría servido para firmar la paz con Invernalia y Aguasdulces, una paz que nos daría el tiempo que necesitamos para encargarnos de los hermanos de Robert. En cambio, muerto...— Apretó el puño—. Es una locura. Una locura.— Joff no es más que un niño— señaló Tyrion—. A su edad yo también hice tonterías.— Aún podemos dar las gracias porque no se haya casado con una puta.— Su padre le lanzó una mirada dura. Tyrion bebió un sorbo de vino, y se preguntó qué haría su padre si le tiraba la copa a la cara—. La situación es peor de lo que crees— siguió su padre—. Al parecer tenemos un nuevo rey.
—¿ Un nuevo...?— Ser Kevan se quedó boquiabierto—. ¿ Quién? ¿ Qué le han hecho a Joffrey?
Durante una fracción de segundo los labios finos de Lord Tywin se fruncieron en una mueca de repugnancia.
— Por ahora, nada. Mi nieto sigue ocupando el Trono de Hierro, pero el eunuco ha escuchado rumores procedentes del sur. Hace dos semanas, Renly Baratheon se casó con Margaery Tyrell, y ahora reclama la corona. Y el padre y los hermanos de la novia le han jurado fidelidad.
— Son noticias graves.— Cuando Ser Kevan fruncía el ceño, las arrugas de su frente eran profundas como cañones.
— Mi hija ordena que acudamos de inmediato a Desembarco del Rey, para defender la Fortaleza Roja de Renly y del Caballero de las Flores.— Apretó los labios—. Nos lo « ordena ». En nombre del rey y del Consejo.
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