canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Seite 278

literatura fantástica
Juego de tronos
de inmediato hacia Desembarco del Rey, con todos sus hombres, antes de que lo hicieran los Lannister.
Ned fue eligiendo las palabras con sumo cuidado. Cuando terminó, firmó la carta: EDDARD
STARK, SEÑOR DE INVERNALIA, MANO DEL REY Y PROTECTOR DEL REINO. Dobló el papel dos veces, y calentó el lacre con la llama de la vela.
Mientras la cera se ablandaba, reflexionó que su regencia sería breve. El nuevo rey elegiría a otro hombre como Mano. Ned podría volver a casa. Sólo con pensar en Invernalia se le dibujó una sonrisa en el rostro. Quería volver a oír la risa de Bran, ir a cazar con Robb, ver jugar a Rickon. Quería dormir sin soñar, en su cama, muy abrazado a su esposa Catelyn.
Cayn regresó justo cuando estaba presionando el sello del lobo huargo contra la cera blanda. Desmond iba con él, y entre ambos estaba Meñique. Ned dio las gracias a sus guardias y los despidió.
Lord Petyr llevaba una túnica de terciopelo azul con mangas abullo-nadas, y un estampado de sinsontes en la capa plateada.— Creo que debo felicitaros— dijo al tiempo que se sentaba.— El rey yace herido en su lecho— dijo Ned con el ceño fruncido—, al borde de la muerte.— Lo sé— dijo Meñique—. Y también sé que Robert os ha nombrado Protector del Reino.—¿ Y cómo lo sabéis, mi señor?— Ned no pudo evitar bajar la vista hacia la carta del rey, que estaba junto a él en la mesa, con el sello intacto.— Varys me lo dio a entender— replicó Meñique—, y vos acabáis de confirmarlo.— Maldito sea Varys y también sus pajaritos.— Ned frunció la boca en un gesto airado—.
Catelyn estaba en lo cierto, ese hombre tiene artes oscuras. No confío en él.— Excelente, ya estáis aprendiendo.— Meñique se inclinó hacia delante—. Pero apostaría a que no me habéis hecho venir en mitad de la noche para hablar del eunuco.
No— reconoció Ned—. Conozco el secreto que le costó la vida a Jon Arryn. Robert no va a dejar ningún hijo legítimo. Joffrey y Tommen son bastardos, hijos de Jaime Lannister, fruto de su relación incestuosa con la reina.
— Qué escándalo— dijo Meñique arqueando una ceja en un tono que sugería que no estaba escandalizado en absoluto—. ¿ Y la niña también? Claro, sin duda. De manera que, cuando el rey muera...— El trono debería pasar a Lord Stannis, el mayor de los dos hermanos de Robert.— Eso parece. A menos que...— Lord Petyr se acarició la barbita puntiaguda, mientras consideraba el tema.—¿ A menos que qué, mi señor? Y esto no parece nada, es seguro. Stannis es el heredero.
Nada lo puede cambiar.— Stannis no puede llegar al trono sin vuestra ayuda. Si sois listo, os cercioraréis de que
Joffrey sea el sucesor.—¿ Es que no tenéis ni un ápice de honor?— Ned se lo quedó mirando.— Un ápice sí, claro— replicó Meñique en tono ligero—. Pero prestad atención. Stannis no es amigo mío, y tampoco vuestro. Ni siquiera sus hermanos lo soportan. Ese hombre es de hierro, duro e implacable. Elegirá una nueva Mano y un nuevo Consejo, no os quepa la menor duda. Oh, desde luego os dará las gracias por entregarle la corona, pero no por ello os tendrá aprecio. Y su ascenso al trono nos llevará a la guerra. Stannis no podrá estar seguro de su reino mientras vivan Cersei y los bastardos. ¿ Y pensáis que Lord Tywin se quedará tan tranquilo mientras le toman las medidas a la cabeza de su hija para clavarla en una pica? Roca Casterly se alzará en armas, y no serán ellos solos. Robert supo perdonar a los que le juraron lealtad de entre los que sirvieron al rey Aerys. Stannis no es tan generoso. No habrá olvidado el asedio de Bastión de Tormentas. Cada uno de los hombres que luchó bajo el estandarte del dragón, o se alzó con Balón Greyjoy, tendrá motivos para temerlo. Sentad a Stannis en el Trono de Hierro, y os aseguro que el reino sangrará.
» Y ahora, pensad en la alternativa. Joffrey no tiene más que doce años, y Robert ha puesto la regencia en vuestras manos, mi señor. Sois la Mano del Rey y el Protector del Reino. Tenéis el poder, Lord Stark. Sólo hace falta que estiréis la mano para cogerlo. Haced las paces con los Lannister. Liberad al Gnomo. Casad a Joffrey con vuestra hija Sansa. Casad a la pequeña con el príncipe Tommen, y a vuestro heredero con Myrcella. Aún faltan cuatro años para que Joffrey tenga la mayoría de edad. Para entonces os considerará un segundo padre, y si no es así... bueno, cuatro años dan para mucho, mi señor. Para libraros de Lord Stannis, por ejemplo. Y luego, si Joffrey da problemas, siempre podernos revelar este secretito y poner a Lord Renly en el trono.—¿ Podemos?— repitió Ned.
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