canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 266
literatura fantástica
Juego de tronos
ya deberéis estar lejos con vuestros hijos. Y no en Roca Casterly. Yo que vos tomaría un barco hacia
las Ciudades Libres, o más lejos aún, hasta las Islas del Verano o el Puerto de Ibben. Tan lejos como
os pueda llevar el viento.
—El exilio —dijo ella—. Una copa muy amarga.
—Más dulce que la que vuestro padre hizo beber a los hijos de Rhae-gar —replicó Ned—, y
mejor que la que merecéis. Y vuestro padre y hermanos deberían ir con vos. Con el oro de Lord Tywin
podréis comprar comodidades y espadas que os defiendan. Las vais a necesitar. Os aseguro que, por
lejos que os vayáis, la ira de Robert os perseguirá. Hasta donde haga falta.
—¿No contáis con mi ira, Lord Stark? —preguntó la reina con tono suave mientras se
levantaba. Le escudriñó el rostro con los ojos—. Debisteis quedaros vos con el reino. Pudisteis
hacerlo. Mi hermano Jaime me contó que lo encontrasteis en el Trono el día en que cayó Desembarco
del Rey y lo obligasteis a bajar. Aquélla era vuestra ocasión. Sólo teníais que subir y sentaros. Qué
gran error.
—He cometido más errores de los que podéis imaginar —dijo Ned—, pero ése no fue uno de
ellos.
—Claro que lo fue, mi señor —insistió Cersei—. Cuando se juega al juego de tronos sólo se
puede ganar o morir. No hay puntos intermedios.
Se echó la capucha sobre el rostro para cubrir la magulladura y lo dejó en la oscuridad, junto
al roble, en medio del silencio del bosque de dioses y bajo un cielo cada vez más oscuro. Las estrellas
empezaban a brillar.
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