canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 261

literatura fantástica Juego de tronos Pero no digáis nada, ¡a nadie! Es mejor que nadie conozca nuestros planes. Volveremos a hablar mañana por la mañana. Sansa no dejó de llorar en todo el camino mientras la septa Mordane las guiaba escaleras abajo. Se lo iban a quitar todo: el torneo, la corte, a su príncipe, todo, y la iban a devolver a los muros grises de Invernalia, donde se quedaría encerrada para siempre. Su vida había terminado antes incluso de empezar. —Deja de llorar, niña —ordenó la septa Mordane—. Estoy segura de que vuestro señor padre sabe qué os conviene. —No va a ser tan malo, Sansa —dijo Arya—. Navegaremos en una galera. Será una aventura, y volveremos a estar con Bran y con Robb, con la Vieja Tata, con Hodor y con todos los demás. — Extendió la mano para acariciarle el brazo. —¡Hodor! —chilló Sansa—. Tendrías que casarte con Hodor, porque eres igual que él, ¡estúpida, peluda y fea! Esquivó la mano de su hermana, entró corriendo en su habitación y cerró la puerta. 261