canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Seite 212
literatura fantástica
Juego de tronos
—En el Mercado Occidental habrá comida más adecuada a vuestros gustos, Alteza —dijo Ser
Jorah Mormont—. Los comerciantes de las
Ciudades Libres venden allí sus productos. Y el khal cumplirá lo que prometió cuando lo
considere oportuno.
—Más le vale —replicó Viserys, sombrío—. Me prometió una corona, y la quiero. Nadie se
burla del dragón. —Divisó una obscena estatua en forma de mujer con seis pechos y cabeza de hurón,
y se acercó para observarla más de cerca. Dany se sintió aliviada, pero no por ello menos nerviosa.
—Rezo para que mi sol y estrellas no lo haga esperar demasiado —dijo a Ser Jorah en cuanto
su hermano se hubo alejado.
—Vuestro hermano debió esperar en Pentos —dijo el caballero mientras lanzaba una mirada
dubitativa en dirección a Viserys—. Un khalasar no es lugar para él. Illyrio ya se lo advirtió.
—Se irá en cuanto tenga a sus diez mil. Mi señor esposo le prometió una corona de oro.
—Sí, khaleesi, pero... —Ser Jorah se detuvo, titubeante—. Los dothrakis ven las cosas de
manera diferente a nosotros, los occidentales. Yo se lo he dicho, Illyrio también se lo dijo, pero
vuestro hermano no quiere escuchar. Los señores de los caballos no son comerciantes. Viserys cree
que os ha vendido, y ahora quiere cobrar. Pero Khal Drogo cree que fuisteis un regalo. Por supuesto,
hará otro regalo a Viserys para corresponder... pero cuando lo considere oportuno. No se exigen
regalos a un khal. A un khal no se le exige nada.
—No está bien que lo haga esperar. —Dany no sabía por qué defendía a su hermano, pero lo
estaba haciendo—. Viserys dice que, con diez mil aulladores dothrakis, podría barrer los Siete Reinos.
—Viserys no podría barrer un establo ni con diez mil escobas. —Ser Jorah dejó escapar un
bufido.
—¿Y qué pasaría... qué pasaría si no fuera Viserys? —preguntó Dany, ni siquiera se molestó
en fingir sorpresa ante el tono desdeñoso—. ¿Y si los guiara otra persona, alguien más fuerte?
¿Podrían los dothrakis conquistar los Siete Reinos?
Ser Jorah se quedó pensativo. Sus caballos siguieron avanzando por el camino de dioses.
—En mis primeros tiempos como exiliado —dijo al final—, yo también creía que los
dothrakis eran un montón de bárbaros medio desnudos, tan salvajes como sus caballos. Si me lo
hubierais preguntado entonces, princesa, os habría dicho que un millar de buenos caballeros acabarían
sin problemas con cien mil dothrakis.
—¿Y si te lo pregunto ahora?
—Ahora —siguió el caballero—, ya no estoy tan seguro. Son mejores jinetes que ningún
caballero, no conocen el miedo y sus arcos tienen más alcance que los nuestros. En los Siete Reinos
los arqueros pelean a pie, desde detrás de una pared de escudos, o de una barricada, o de estacas
afiladas. Los dothrakis disparan mientras cabalgan, a la carga o en retirada, eso no les importa, son
mortíferos... y son muchos, mi señora. Sólo en el khalasar de vuestro señor esposo hay cuarenta mil
guerreros con sus monturas.
—¿Tantos?
—En número son los mismos que llevó vuestro hermano Rhaegar al Tridente —reconoció Ser
Jorah—, pero en su caso sólo la décima parte eran caballeros. El resto eran arqueros, mercenarios y
soldados armados con estacas y lanzas. Cuando Rhaegar cayó, muchos tiraron las armas y huyeron del
campo de batalla. ¿Cuánto tiempo creéis que habrían resistido contra el ataque de cuarenta mil
guerreros aullantes, sedientos de sangre? ¿Cuánto habrían resistido las corazas de cuero y las cotas de
mallas contra una lluvia de flechas?
—No mucho —asintió Dany—. Y no muy bien.
El asintió.
—Perdonad que os lo diga, princesa, pero si los señores de los Siete Reinos tienen un atisbo de
cerebro, las cosas nunca llegarían a ese punto. A los jinetes no les gustan los asedios. No creo que
pudieran tomar ni el peor defendido de los castillos de los Siete Reinos. Pero si Robert Baratheon
fuera tan idiota como para presentar batalla...
—¿Y lo es? —preguntó Dany—. Quiero decir, ¿es un idiota?
—Robert tiene alma de dothraki —dijo Ser Jorah por fin después de meditar unos momentos
la respuesta—. Vuestro khal os diría que sólo un cobarde se esconde tras muros de piedra en vez de
enfrentarse al enemigo con una espada en la mano. El Usurpador estaría de acuerdo. Es un hombre
fuerte, valiente... y tan osado como para enfrentarse a una horda dothraki en el campo de batalla. Pero
los hombres que lo rodean son de otra calaña. Su hermano Stannis, Lord Tywin Lannister, Eddard
Stark... —Escupió al suelo tras pronunciar su nombre.
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