canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | Page 105

literatura fantástica
Juego de tronos
— Lo siento mucho, Jon— dijo Tyrion Lannister poniéndole una mano en el hombro.
Jon casi ni lo oyó. Se sacudió la mano de Tyrion y recorrió la sala a zancadas. Cuando llegó a las puertas, las zancadas eran ya una carrera. Corrió al Torreón del Comandante, levantando la nieve a su paso. Los guardias le permitieron entrar, y subió de dos en dos los peldaños de la torre. A presencia del comandante llegó un Jon jadeante, con las botas empapadas y el rostro desencajado.—¿ Qué dice de Bran el mensaje?— preguntó. Jeor Mormont, Lord Comandante de la Guardia de la Noche, era un anciano gruñón de enorme cabeza calva y barba gris hirsuta. Tenía un cuervo posado en el brazo, y le estaba dando granos de maíz.
— Tengo entendido que sabes leer.— Se sacudió el cuervo, que batió las alas, voló hasta la ventana y se posó en el alféizar, donde se quedó para observar cómo Mormont se sacaba un rollo de papel del cinturón y se lo tendía a Jon.— Maíz— graznó con voz áspera—. Maíz, maíz. Jon recorrió con el dedo el perfil del lobo huargo en la cera blanca del sello roto. Reconoció la letra de Robb, pero las palabras eran borrosas y apenas podía leerlas. Se dio cuenta de que estaba llorando. Y entonces, a través de las lágrimas, comprendió el sentido de las palabras y alzó la cabeza.— Se ha despertado— dijo—. Los dioses nos lo han devuelto.— Inválido— dijo Mormont—. Lo siento, muchacho. Lee el resto de la carta. Leyó lo que le faltaba, pero no importaba. Nada tenía importancia. Bran iba a vivir.— Mi hermano va a vivir— dijo a Mormont. El Lord Comandante asintió con la cabeza, cogió un puñado de maíz y silbó. El cuervo voló hasta su hombro.—¡ Vivir! ¡ Vivir!— graznó.— Mi hermano va a vivir— dijo a los guardias cuando bajó corriendo las escaleras, con una sonrisa en el rostro y la carta de Robb en la mano.
Éstos intercambiaron una mirada. El muchacho corrió de vuelta a la sala común, donde Tyrion Lannister estaba terminando de comer. Cogió al hombrecillo por debajo de los brazos, lo alzó en vilo y giró con él.
—¡ Bran va a vivir!— exclamó exultante. Lannister parecía sobresaltado. Jon lo soltó y le puso el papel en las manos—. Mira, lo pone aquí— añadió.
Los demás se estaban agrupando a su alrededor y lo miraban con curiosidad. Jon advirtió la presencia de Grenn a pocos metros. Tenía una mano envuelta en gruesos vendajes de lana. Parecía receloso e incómodo, en absoluto amenazador. Jon se dirigió hacia él. Grenn retrocedió y levantó las manos.— No te acerques a mí, bastardo.— Siento lo de tu muñeca— dijo Jon con una sonrisa—. Robb me hizo la misma maniobra una vez, sólo que con una espada de madera. Me dolió como los siete infiernos, así que lo tuyo debe de ser peor. Oye, si quieres te puedo enseñar a defenderte de ese ataque.
— Vaya, Lord Nieve quiere ocupar mi puesto— se burló Alliser Thorne que lo había oído todo—. A mí me costaría menos enseñar a un lobo a hacer malabarismos que a ti entrenar a este uro.
— Acepto la apuesta, Ser Alliser— dijo Jon—. Me gustaría mucho que Fantasma aprendiera a hacer malabarismos. Oyó cómo Grenn se atragantaba. Se hizo el silencio. En aquel momento, Tyrion Lannister estalló en carcajadas. Tres hermanos negros se rieron también en una mesa cercana. Las risas se generalizaron, y al final hasta los cocineros se unieron a ellas. Los pájaros alzaron el vuelo en las vigas, y por último hasta Grenn se echó a reír.
Ser Alliser no apartó los ojos de Jon ni un momento. A medida que las carcajadas lo rodeaban, una sombra le cubrió el rostro. Tenía el puño apretado.
— Has cometido un grave error, Lord Nieve— dijo al final con el tono acre de un enemigo.
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