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CAMPEONATO DEL MUNDO JAPON 2006
Argentina, España, Grecia y Estados Unidos demostraron desde el primer día que aquel torneo llevaría sus huellas. Aunque ciertos rivales les dispararan algún dardo antes de que el campeonato siquiera hubiera echado a andar.“ España tiene un balón sólo para Gasol y Navarro. Ellos absorben todo el juego”, advertía Dirk Nowitzki, que una vez más soportaba sobre sus hombros todo el peso de Alemania. Él y cuatro más, como las malas lenguas decían y siguen diciendo. Otra aspirante a mucho, en ocasiones a todo, Francia, encajaba un duro crochet en vísperas del campeonato: Tony Parker, su cerebro, la manija del juego galo, quedaba fuera de la lista de doce jugadores dada a conocer por Claude Bergeaud al no haberse recuperado de la fractura en un dedo sufrida en un amistoso jugado cuatro días antes contra Brasil. Argentina, España, Grecia y Estados Unidos dominaron a su antojo los grupos de la primera fase, acabando invictas tras cinco partidos disputados. Pero no adelantemos acontecimientos, sincronicemos relojes, que es la mejor forma de contar clara y ordenadamente lo que dio de sí aquel ' Mundial del Sol Naciente '.
Para muchos, bastó el 19 de agosto, la jornada inaugural, para que las cosas se pusieran en su sitio. Japón tuvo la mala suerte de arrancar el torneo frente a Alemania, probablemente uno de los peores socios con los que debía jugarse su futuro en el Grupo B. El otro, sin duda, lo era España, sustentada en la fantástica generación de los ' Chicos de Oro ' del 99( campeones del mundo júnior aquel año en Lisboa), que en los torneos internacionales previos a la cita nipona habían dejado ver su hambre por hacer algo grande. Los anfitriones perdieron aquel primer partido por 81-70, resultado que mantenía su honor, un margen discreto que les animaba a pelear a fondo por clasificarse para estar en la siguiente fase. El muro alemán, con tres ' siete pies ' en su plantel( Nowitzki, Femerling y Jagla), fue un reto infranqueable. Los 20 puntos que Nowitzki anotó tan sólo en el primer cuarto del partido eran la mejor tarjeta de presentación de la selección germana que, no lo olvidemos, aterrizaba en Hiroshima con la medalla de bronce del Mundial de Indianápolis 2002 colgada del cuello.
SORPRESA Y CUATRO INVICTOS
La jornada iba a deparar el primer notición del torneo, la derrota de Serbia y Montenegro, selección que defendía su cuota de oro en el Mundial 2002 y que cayó a las primeras de cambio con Nigeria( 75-82). Japón, pródiga en terremotos, vivía en Sendai el primero del campeonato. Ni siquiera la eliminación de Ime Udoka( su mejor hombre aquel día, con 18 puntos) por faltas personales fue obstáculo para que Nigeria se llevara el duelo.“ Jugamos duro, pero muchos de nuestros jugadores carecen de la experiencia para disputar un partido así”, alegaba Igor Rakocevic. Lo cierto es que el batacazo serbio y montenegrino estaba ya en portada del campeonato. Sorpresón. Era el modo en que el campeonato decía“ ojo, que vienen curvas”, el anticipo de futuras sorpresas que iban a deparar un cambio histórico en el baloncesto mundial. Como no podía ser menos, los focos se centraban en Estados Unidos. Een esta ocasión su selección no sólo tenía el brillo de sus estrellas, ese plantel a lo ' Beatles ' que no dejaba de firmar autógrafos a las jovencitas japonesas, sino la obligación de recuperar el honor perdido. Estados Unidos solventó con victoria por 111-100 su debut ante el vecino, Puerto Rico.
USA Basketball había rescatado parte de su arsenal para evitar afrentas como la sufrida cuatro años antes, cuando su selección tuvo que conformarse con la sexta plaza pese a organizar el Mundial en su propia casa, Indianápolis. La cabeza pensante era Jerry Colangelo, managing director, ylabatutalallevabaMikeKrzyzewski, santoyseñadeDuke, unhombremeticulosoycon argumentos de peso para poder recuperar el oro. Tres vértices soportaban aquel triángulo que muchos suponían mágico: Dwyane Wade, LeBron James y Carmelo Anthony, por entonces la nueva hornada del baloncesto NBA, los profesionales llamados a fijar el nuevo rumbo. Tres días antes del inicio del campeonato, ellos fueron elegidos capitanes de aquel equipo, en el que Gilbert Arenas y Bruce Bowen fueron los últimos jugadores en ser ' cortados '. La prensa estadounidense bautizaba
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