Campeonatos PDF Lorena | Page 98

JAPON 2006 Veinte años después, la Federación Internacional de Baloncesto Asociado (FIBA) quería ser más grande, más todavía. El experimento llevado a cabo en el Mundial disputado en España en 1986 había sido eso, un experimento, el mejor reflejo de un baloncesto que en aquella década vivía un auténtico boom -seguramente propiciado por la efervescencia NBA de los míticos Lakers y Celtics liderados por Magic Johnson y Larry Bird- y que se atrevía a mirarse en el espejo mundialista y competitivo de la FIFA. Palabras mayores. Japón organizaba por primera vez un Campeonato del Mundo y su Comité Organizador dejó claro desde el primer día su afán de perfeccionismo. En el Mundial de 2006 hubo 24 selecciones en liza, en lugar de las 16 habituales, luchando por un título, el preciado trofeo Naismith que defendía en aquella ocasión Yugoslavia, vencedora cuatro años antes con un equipo de quilates en el que sobresalían los intratables Dejan Bodiroga y Pedja Stojakovic (ellos solitos anotaron 53 de los 84 puntos balcánicos en la final que les llevó al título). En aquel 2002, los 'plavi' (su baloncesto no se había dividido aún en cien baloncestos como consecuencia del conflicto político abierto en la región) se impusieron en la final a la mejor cosecha argentina de la historia. El balón, que es sabio aunque bote, haría justicia dos años más tarde con la selección albiceleste de Manu Ginóbili, Andrés Nocioni, Luis Scola y compañía, jugadores todos ellos que saborearían por fin el oro olímpico en Atenas, donde durante un verano ellos fueron los auténticos dioses. En Japón 2006, Yugoslavia defendía título, sí, pero bajo una apariencia diferente, con un traje distinto, dos para ser exactos: Eslovenia por un lado; Serbia y Montenegro por otro. A esos dos países les tocaba defender el honor y el prestigio balcánico, un referente a lo largo de la historia del baloncesto. VEINTICUATRO SELECCIONES Y USA CON UN ARSENAL Del 19 de agosto al 3 de septiembre, 24 selecciones, divididas en cuatro grupos de seis, repartidos en cuatro ciudades (Sendai, Hiroshima, Hamamatsu y Sapporo, con la fase decisiva en Saitama, cercana a Tokio), lucharían por estar en la gran final. Japón hacía las veces de anfitrión. La organización del campeonato era el pretexto para fomentar el baloncesto en un país en el que no hay deporte que haga sombra al béisbol. El sumo queda al margen, escapa al deporte. Las otras 'wild-cards' o invitaciones abrieron el Mundial a selecciones con sobrado talento como Italia, Turquía, Serbia y Montenegro y Puerto Rico. Entraban, por así decir, por la puerta de atrás, pero dispuestas a dar la talla. Seis pasaportes por Europa, cuatro por América, tres por África, tres por Asia y dos por Oceanía completaban el menú de aquel campeonato, abundante, suculento, un guiso alto en calorías que poco tenía que ver con el sushi local. 99 FUNDACIÓN PEDRO FERRÁNDIZ CAMPEONATO DEL MUNDO