mensaje de Cristo y su muerte de cruz, como un propósito que trazó bien conscientemente. El relato de Hechos 18:5-11 revela que Pablo estuvo por unos dieciocho meses ministrando en Corinto. Esto nos da una amplia idea de lo inagotable que es el tema de Cristo y la cruz, si Pablo lo pudo predicar y enseñar por un año y seis meses ininterrumpidamente. También ello hace relevante la necesidad que tienen los hombres de escuchar acerca de Cristo hasta que su persona y su obra expiatoria puedan afectar positivamente la mente, el carácter y la conducta de los hombres. Además, cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia a Corinto, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la Palabra. Esta Palabra era acerca de Cristo y de lo que él hizo en la cruz a favor del pecador.
Los Hechos revelan que lo que Pablo hizo en Corinto fue testificar a los judíos que Jesús es el Cristo. Seguramente habló de las muchas Escrituras del Antiguo Testamento que aluden al Mesías y cómo la persona de Jesús cumplió todas las profecías escritas relacionadas con él y con su sacrificio vicario. Es que el tema fundamental de toda la Biblia es la persona y la obra expiatoria de nuestro Señor en el Calvario. Creer en él da razón a nuestra existencia, y recibir por fe los beneficios que vienen de su crucifixión, es nuestra seguridad eterna. La Biblia se nos dio para que entendamos que necesitamos irreversiblemente aceptarlo como el único Salvador, como el modelo de vida, como la vida misma, como el fundamento de nuestra esperanza. Pablo sabía que la voluntad del Padre fue enviar a su Hijo unigénito al mundo para proveernos salvación. Fue el Padre quien ungió a su Hijo con el Espíritu Santo y con poder para que anduviera haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo (Hch 10:38). Fue por el Espíritu eterno que el Hijo se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios (He 9:14), y Dios levantó a Cristo de entre los muertos por el poder del Espíritu Santo (Ver Ro 8:11).
De seguro, además de la revelación divina entregada a él, Pablo seguía algún ejemplo cuando había trazado el propósito de hablar solamente sobre Cristo y su obra salvadora. Miremos este cuadro:
1. El Maestro de maestros habló únicamente de su persona y de su muerte y resurrección mientras caminaba con dos discípulos hacia la aldea de Emaús el día de su resurrección. Durante el recorrido, Cristo les abrió las Escrituras y les dijo lo que ellas decían de él. A tal manera la exposición de las Escrituras acerca de Cristo fue poderosa en la alocución del Maestro, que luego los dos discípulos testificaron: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? (Ver Lc 24:13-32). Los ministros del Nuevo Testamento hicieron suyo el propósito que también Pablo refiere aquí.