BRUJULA TEOLOGICA AGOSTO 2017 | Seite 27

ME PROPUSE NO SABER OTRA COSA

El propósito trazado aquí, no debe ser sólo de los ministros, sino de cada creyente que tiene la responsabilidad de predicar el Evangelio. Uno de los hombres que más supo en toda la Biblia, fue quien se propuso no saber otra cosa. Pablo había tenido la mejor educación que un judío podía haber alcanzado (Hch 22:3). Además, había recibido directamente de Cristo una revelación sobrenatural de la mente y de los propósitos de Dios concerniente al Evangelio (Gl 1:11,12). Sus Epístolas evidencian una sabiduría tan grande acerca de los misterios de Dios que hasta el apóstol Pedro reconoció que entre lo que Pablo escribió, había algunas cosas difíciles de entender (2 P 3:15,16). Él había estado en el paraíso y había oído palabras inefables, inexpresables (2 Co 12:2-4). Pero cuando fue a evangelizar la ciudad de Corinto, se hizo uno de los propósitos más importantes que todo ministro de la Palabra debe trazar: … me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado (1 Corintios 2:1,2). Si este perito de la fe delineó como lo fundamental hablar de Jesucristo y de su obra en la cruz, de seguro, ello constituye una estrategia que se acopla perfectamente con la voluntad divina respecto a la proclamación del Evangelio. Cada siervo de Dios llamado a predicar debe darle mucha importancia a este propósito de Pablo e imitar su manera tan acertada de hablar la Palabra.

Pst. Eliseo Rodríguez,

Iglesia E. Monte de Sion,

Christian Zion University, Inc.

en la cruz, de seguro, ello constituye una estrategia que se acopla perfectamente con la voluntad divina respecto a la proclamación del Evangelio. Cada siervo de Dios llamado a predicar debe darle mucha importancia a este propósito de Pablo e imitar su manera tan acertada de hablar la Palabra.

Pablo tenía mucho sobre qué hablar debido a la gran erudición que poseía. Por eso él presenta el escogimiento del mensaje de Cristo y su muerte de cruz, como un propósito que trazó bien conscientemente. El relato de Hechos 18:5-11 revela que Pablo estuvo por unos dieciocho meses ministrando en Corinto. Esto nos da una amplia idea de lo inagotable que es el tema de Cristo y la cruz, si Pablo lo pudo predicar y enseñar por un año y seis meses ininterrumpidamente.