BRUJULA TEOLOGICA AGOSTO 2017 | Page 29

solamente sobre Cristo y su obra salvadora. Miremos este cuadro:

1. El Maestro de maestros habló únicamente de su persona y de su muerte y resurrección mientras caminaba con dos discípulos hacia la aldea de Emaús el día de su resurrección. Durante el recorrido, Cristo les abrió las Escrituras y les dijo lo que ellas decían de él. A tal manera la exposición de las Escrituras acerca de Cristo fue poderosa en la alocución del Maestro, que luego los dos discípulos testificaron: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? (Ver Lc 24:13-32). Los ministros del Nuevo Testamento hicieron suyo el propósito que también Pablo refiere aquí.

2. Al leer el discurso de Pedro el día de Pentecostés, notamos un énfasis bien marcado en Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios… que fue prendido y matado por manos de inicuos… al cual Dios levantó… (Hch 2:22-24).

3. El segundo discurso de Pedro, esta vez con motivo de la sanidad del cojo, tiene la misma esencia, la persona y la obra de Jesucristo: Negasteis al santo y justo… matasteis al autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos (Hch 3:11-26).

4. El tercer discurso de Pedro, el que hizo frente al Sanedrín judío, revela el propósito de presentar al Hijo de Dios como el tema central de la predicación: … en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano… Y en ningún otro hay salvación … (Hch 4:8-12).

5. Cristo fue también el contenido central de la predicación de Felipe el Evangelista. Cuando llegó a Samaria, predicaba a Cristo (Hch 8:5). Igualmente, Cristo y su muerte de cruz fue su mensaje cuando evangelizó al Eunuco etíope que leía la gran profecía de Isaías sobre el Cordero de Dios. A partir de aquella Escritura, le anunció el evangelio de Jesús (8:26-39).

Amados, debemos pedir al Padre celestial espíritu de sabiduría y revelación para discernir a Cristo a través de toda la Biblia. Necesitamos que los ojos de nuestro entendimiento sean abiertos para ver cómo Dios ha revelado a su Hijo en las Escrituras. La iglesia debe ser edificada con materiales espirituales resistentes, como oro, plata y piedras preciosas (1 Co 3:12), y la persona y la obra del Señor Jesús conforman el material firme sobre el cual descansa el edificio y con el cual se puede sobreedificar en él.

Esta es la hora mejor para trazar también nosotros el propósito de no saber otra cosa, sino a Jesucristo y a este crucificado. El mundo y la iglesia necesitan con premura este mensaje inmortal.

En defensa de un mensaje Cristo céntrico,

Pst. Eliseo Rodríguez,

Iglesia E. Monte de Sion,

Christian Zion University, Inc.