Memorias: la voz de los sobrevivientes
En estos testimonios en los que las protagonistas son, en su mayoría, mujeres que actúan como madres, esposas y líderes para lograr la liberación de las personas detenidas y la recuperación de cadáveres, se resalta su ingeniosidad y su hábil manejo de la palabra y las redes organizativas. El objetivo último de quienes intervinieron con actos humanitarios era cambiar el curso de lo que parecían designios o decisiones inamovibles de los agentes armados. Las memorias además rescatan cómo mujeres, hombres, madres, padres o vecinos no sucumbieron frente a la barbaridad de las acciones de los victimarios, ni frente al poder de sus armas. Por el contrario, las víctimas acudieron a la palabra, a los recursos simbólicos o incluso a la defensa física para proteger a sus seres queridos y para intentar alterar la situación.
5.3.1.5 Los actos extraordinarios
Los actos extraordinarios que vecinos, familiares, líderes o héroes anónimos realizaron para salvar la vida de quienes estuvieron a punto de morir o para restaurar dignidad a los cuerpos de heridos o muertos perviven en las memorias de quienes se beneficiaron o fueron testigos de estas acciones. Las historias de estas acciones extraordinarias pone énfasis sobre el valor, la calidad humana y la rectitud moral de estas heroínas y héroes anónimos.
Doce años después de la masacre de El Tigre, Putumayo, en 1999, dos mujeres evocan el abandono de parte de las autoridades y sus esfuerzos descomunales por recuperar los cadáveres tirados al río Guamuez y devolvérselos a sus familiares:
Desde el día de la masacre comenzamos a hacer memoria histórica, eso fue hace 12 años. Nosotros como mujeres valientes hicimos un proceso silencioso, pero a la vez un proceso de esperanza. Cuando se fueron estos hombres macabros después de la masacre, tuvimos la fortaleza de recoger los hombres del
Río Guamuez, Vereda Puerto Amor, Putumayo. Fotografía: Jesús Abad Colorado CNMH, 2012
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