¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 373

INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
río con el estómago abierto, los cosimos con una aguja capotera y les metimos los intestinos, fuimos cuatro mujeres. 135
Reunimos todos los cadáveres y los llevamos a la plaza de mercado. Autoridades ninguna, la inspectora que había en ese tiempo vivía en otra vereda. Luego vino el cuerpo de bomberos, la Cruz Roja y la inspectora de La Hormiga, pero no vinieron ni la policía, ni los jueces, ni los fiscales. Entre los más valientes nos dimos en la tarea de arreglar los cadáveres, de coserlos, para entregarlos a las personas que quisieran llevarlos. 136
Las brutales acciones de los paramilitares durante la masacre y la disposición de los cadáveres en los dos límites del pueblo llevaron un mensaje claro de intimidación a la población. En este escenario de profunda desolación, muerte y amenaza, pero particularmente bajo la orden de permanecer en silencio, el rescate de los cuerpos del río constituyó una acción de desafío anónimo de gran valentía, como bien lo caracteriza una de las líderes del pueblo.
Frente a la determinación de los paramilitares de“ descontinuar el pueblo”, el relato de estas mujeres enfatiza su coraje. Su determinación de no dejarse destruir y su empeño por restaurar la dignidad de los cuerpos ultrajados les permite a otros hacer los trabajos del duelo y los rituales funerarios. Ellas se convierten de esta manera en justas restauradoras de la dignidad de los muertos y en facilitadoras del duelo. Este proceso silencioso en el que se reparan los cuerpos es también un proceso de reparación social para continuar con la vida diaria y además, como dice una de las líderes, constituye una acción de memoria.
De manera similar, los relatos de algunos sobrevivientes de la masacre de Bojayá sobre los momentos caóticos que siguieron al lanzamiento de la pipeta de gas que cayó en la iglesia de Bellavista recuerdan a Minelia.
135. Intervención en taller de Memoria Histórica con gestores de memoria, Cúcuta, 2011. 136. gmh, El Tigre, 30.
Esta mujer que padece una enfermedad mental, permaneció día y noche en la iglesia y en la casa cural cuando ocurrió la masacre. Allí, junto con las hermanas misioneras y algunos líderes de la comunidad, ayudaron a los heridos y cuidaron de los muertos:
Minelia fue la enfermera. Ese día después que ya pasó todo, que explotó la bomba y todo, yo no pude correr, me tocó quedarme ahí con la hija mía y entonces se ajustó un sol muy fuerte, y esa iglesia estaba sin techo y yo sin poder caminar. Ella ayudaba a todos los que todavía estaban vivos y hablaban, y yo le dije:“ Ay Minelia ayúdame a llegar a la sacristía” y ahí verdad me ayudó, ayudó a mi hija, me alzó, me arrastró y me metió allá. Yo tenía ese dolor tan... estaba sangrando mucho y yo le dije,“ ay Minelia vaya y me hace una agua sal” y me trae y me dijo:“ ve, ¡ aquí no hay sal!” y yo le dije:“ Sí, en la cocina de los curas”. Y de verdad fue, trajo la sal y el agua e hizo el agua sal y me dio para calmar el sangrado. 137
Cuando las personas heridas y sobrevivientes pudieron finalmente salir de la iglesia y escaparon a Vigía del Fuerte, Minelia permaneció en el pueblo y fue ella“ quien armó los cuerpos destrozados de quienes murieron en la iglesia”. 138 Como las mujeres de El Tigre, el trabajo reparador de Minelia les devolvió cuerpo y humanidad a las víctimas. Pero además, Minelia cumplió un papel cultural central al recomponer los cuerpos, y permitió así el restablecimiento de la comunicación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. 139 Esta conexión e intermediación fue esencial para reparar también el lazo que, dentro de los referentes culturales de las comunidades negras del Pacífico, debe existir entre estos dos mundos. Los sobrevivientes, al tener que escapar para protegerse, no pudieron recoger a sus muertos, ni cuidarlos, ni ofrecerles los rituales que les permiten su tránsito ulterior.
137. Testimonio de mujer adulta. gmh, Bojayá, 62-63. 138. Delma Constanza Millán Echeverría,“‘ Ya no llega el Limbo porque la gente bailando está’. Prácticas de memoria en Bojayá, Chocó”( Tesis de maestría, Universidad Nacional de Colombia, 2009), consultada el 22 de mayo del 2013, http:// www. bdigital. unal. edu. co / 8828 / 1 / 478187.2009. pdf. 139. Millán Echeverría,“ Ya no llega el Limbo porque la gente bailando está”, 130.
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